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El orbitador MRO de la NASA aclara el misterio del supuesto lago subterráneo en el polo sur de Marte

Los nuevos datos de SHARAD muestran señales más débiles y apuntan a una formación sólida, reabriendo el debate sobre qué se esconde bajo la gruesa capa de hielo

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Vista de la capa de hielo del polo sur de Marte captada por la sonda Mars Express
La sonda Mars Express obtuvo esta imagen del casquete de hielo del polo sur de Marte, cuya zona lateral mostró años después una señal interpretada como un posible lago subterráneo. Créditos: ESA/DLR/FU Berlín, CC BY-SA 3.0 IGO.

Una nueva técnica de radar aplicada por el Orbitador de Reconocimiento de Marte (MRO) de la NASA ha aportado claridad a uno de los misterios marcianos más comentados de los últimos años: la posible existencia de un lago de agua líquida enterrado bajo la capa de hielo del polo sur. Según un estudio reciente, los datos obtenidos con esta maniobra especial indican que la señal observada en 2018 es más coherente con una formación de roca y polvo que con un depósito de agua.

El hallazgo original se produjo gracias al instrumento MARSIS de la sonda Mars Express, de la Agencia Espacial Europea, que detectó una señal brillante interpretada como un lago subglacial. Esa hipótesis generó un gran entusiasmo científico, ya que el agua líquida es un elemento clave para evaluar la posible habitabilidad del planeta rojo.

Sin embargo, el equipo del instrumento SHARAD de MRO llevaba casi dos décadas tratando sin éxito de obtener señales profundas en esa misma zona. Para ampliar la capacidad del radar, los ingenieros del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA y de Lockheed Martin desarrollaron una maniobra que gira la nave 120 grados, permitiendo que la antena apunte mejor al terreno y aumentando la potencia de penetración.

Concepto artístico del Mars Reconnaissance Orbiter con la antena SHARAD extendida
Concepto artístico del Mars Reconnaissance Orbiter mostrando la antena SHARAD, el radar encargado de investigar lo que hay debajo de la superficie marciana desde su órbita. Créditos: NASA/JPL-Caltech.

El 26 de mayo, SHARAD ejecutó uno de estos giros y logró observar la región objetivo, cubierta por casi 1.500 metros de hielo. En lugar de la señal intensa registrada por MARSIS, el radar del MRO detectó un eco débil. Una segunda observación en un área adyacente tampoco mostró señales fuertes, lo que sugiere que la anomalía detectada en 2018 podría deberse a una superficie lisa poco común, quizá un antiguo flujo de lava.

Los científicos enfatizaron que los nuevos datos no cierran el debate, pero hacen cada vez más difícil sostener la hipótesis de un lago subterráneo. Aun así, la técnica de giro amplio abre la posibilidad de examinar otras regiones donde podría haber hielo enterrado, como Medusae Fossae, una formación cercana al ecuador marciano que podría albergar recursos útiles para futuras misiones humanas.

“La hipótesis del lago generó mucho trabajo creativo”, explicó Gareth Morgan, del Planetary Science Institute. “Y aunque estos nuevos datos no la confirman, la metodología nos permitirá estudiar otros lugares con mucho mayor detalle”.

La misión MRO, en órbita desde 2006, continúa siendo uno de los pilares de la exploración marciana. Además de SHARAD, la nave transporta instrumentos de alta resolución que han permitido mapear el planeta con un nivel de detalle sin precedentes, contribuyendo al análisis geológico, la búsqueda de hielo y la preparación de futuras misiones tripuladas.

Preguntas frecuentes

¿Qué sugiere la nueva técnica de radar del orbitador MRO?

Que la señal detectada en 2018, interpretada como un lago subterráneo, podría deberse a roca y polvo bajo el hielo del polo sur de Marte.

¿Por qué se pensó inicialmente que había un lago?

Porque el radar MARSIS de Mars Express registró una señal brillante bajo 1.500 metros de hielo, típica de superficies que reflejan más, como el agua líquida.

¿Qué detectó SHARAD al repetir la observación?

Señales mucho más débiles y consistentes con una superficie sólida lisa, posiblemente un antiguo flujo de lava, en lugar de agua líquida.

¿Qué implica esto para futuras investigaciones?

Que la hipótesis del lago es ahora menos probable, pero la nueva maniobra de giro permite explorar otras zonas prometedoras, como Medusae Fossae, en busca de hielo enterrado.

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