El mundo perdió 8,1 millones de hectáreas de bosques en 2024, una superficie similar al tamaño de Inglaterra, según la nueva Evaluación de la Declaración Forestal. El informe advierte que el planeta está un 63 % por debajo del objetivo global de revertir la deforestación para 2030, firmado por más de 140 países durante la Cumbre de Glasgow.
El estudio, coordinado por la consultora Climate Focus, revela que los incendios y la expansión agrícola siguen siendo los principales responsables de la pérdida de masa forestal. Solo en 2024, los incendios arrasaron 6,7 millones de hectáreas, especialmente en regiones tropicales como la Amazonia, donde se liberaron cerca de 800 millones de toneladas de dióxido de carbono.
Erin Matson, autora principal del informe, subraya que los incendios provocados por el hombre se han convertido en un fenómeno constante. “Antes eran eventos excepcionales; ahora son la norma. Están vinculados a la tala de tierras, la sequía inducida por el cambio climático y la falta de control ambiental”, afirmó.
La Amazonia brasileña continúa siendo el epicentro de la pérdida forestal mundial. Brasil lidera la lista de países con mayor deforestación, mientras que Bolivia experimentó un aumento del 200 % en la destrucción de sus bosques en comparación con el año anterior, debido principalmente a los incendios agrícolas y la minería.
El informe destaca que el 86 % de la deforestación global de la última década se debe a la agricultura permanente, motivada por la demanda creciente de soja, carne, madera y minerales. A pesar de ello, los expertos aseguran que existen alternativas sostenibles que permitirían cubrir la demanda sin destruir más bosques.
Matson señaló además que los subsidios agrícolas, que suman más de 400 000 millones de dólares anuales, están incentivando la expansión sobre áreas forestales. “La financiación pública para proteger y restaurar bosques es apenas una fracción de eso: unos 5 900 millones de dólares por año. Los incentivos están completamente desequilibrados”, sostuvo.
De cara a la COP30, que se celebrará en Brasil en noviembre, el país sudamericano propuso la creación del Fondo Bosques Tropicales para Siempre, con el objetivo de recaudar 125 000 millones de dólares destinados a la conservación. Este fondo canalizaría recursos de gobiernos e inversores privados, destinando parte de ellos a comunidades indígenas y locales.
“El panorama es preocupante, pero aún estamos a tiempo de revertir la tendencia”, concluyó Matson. “Si los compromisos se transforman en acciones y los fondos llegan a tiempo, podríamos evitar que la deforestación se vuelva irreversible antes de final de la década”.