Estados Unidos y Rusia mantuvieron reuniones en Abu Dabi durante la noche del lunes y la mañana del martes para avanzar en un nuevo plan de paz para Ucrania, según confirmó el portavoz del secretario del Ejército estadounidense, Dan Driscoll. Las conversaciones forman parte del renovado impulso diplomático de la administración de Donald Trump para poner fin a la guerra.
El teniente coronel Jeff Tolbert señaló que las conversaciones “avanzan satisfactoriamente” y que Driscoll mantiene una comunicación estrecha con la Casa Blanca. No trascendieron detalles sobre quién integraba la delegación rusa ni sobre los puntos discutidos, pero un funcionario estadounidense afirmó que Driscoll también tenía previsto reunirse con autoridades ucranianas durante su estancia en los Emiratos Árabes Unidos.
El diálogo llega en un momento de enorme tensión para Ucrania. Mientras se desarrollaban las negociaciones, Kiev fue golpeada por una de las mayores ofensivas rusas del año: una lluvia de misiles y cientos de drones que dejó al menos seis muertos, dañó edificios residenciales y obligó a miles de personas a refugiarse bajo tierra, con abrigos y tiendas de campaña debido a los cortes de calefacción y electricidad.
El presidente Volodymyr Zelenskiy dijo que discutirá los puntos más delicados del plan directamente con Donald Trump. La propuesta estadounidense, revelada la semana pasada, incluye 28 puntos que sorprendieron a Kiev y a varias capitales europeas. El borrador sugiere concesiones que Ucrania ha rechazado durante años, como ceder más territorio, limitar su ejército y renunciar a unirse a la OTAN.
La presión sobre Kiev es particularmente fuerte. Rusia ha recuperado terreno en el campo de batalla y el gobierno ucraniano atraviesa su momento político más frágil desde el inicio de la guerra, tras la destitución de dos ministros por un escándalo de corrupción. Convencer a la población de aceptar un acuerdo visto como una capitulación sería extremadamente difícil.
En Europa, la propuesta estadounidense ha generado inquietud. El presidente francés, Emmanuel Macron, dijo que apoya avanzar hacia la paz, pero advirtió que no respaldará un acuerdo que equivalga a una rendición. “Queremos la paz, pero no una que sea una capitulación”, afirmó. Subrayó que solo los ucranianos pueden decidir qué concesiones están dispuestos a aceptar.
Por su parte, el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, afirmó que cualquier plan de paz modificado debe reflejar el “espíritu y la letra” del entendimiento alcanzado entre Vladimir Putin y Donald Trump durante su cumbre en Alaska en agosto, una reunión que generó temores en Kiev y en varias capitales europeas.
La tensión no se limita a Ucrania. Rumanía informó que envió aviones de combate tras detectar drones que violaron su territorio cerca de la frontera ucraniana. Uno de ellos avanzó más profundamente en el país, lo que aumentó la preocupación dentro de la OTAN. En los últimos meses, varios Estados miembros han denunciado incursiones similares.
Mientras tanto, los ataques rusos continúan alimentando el escepticismo sobre la posibilidad de lograr un alto el fuego estable. “Hubo una explosión muy fuerte, nuestras ventanas se estaban cayendo a pedazos”, relató una vecina de Kiev cuyo edificio resultó alcanzado. “Todo estaba ardiendo, y una mujer gritaba desde el octavo piso pidiendo que salvaran a un niño”.
Las negociaciones en Abu Dabi continuarán en los próximos días, mientras Washington busca cerrar brechas entre Moscú y Kiev. Sin embargo, la combinación de ofensivas militares, presiones diplomáticas y divisiones internas en Ucrania hace que cualquier avance hacia un acuerdo de paz siga siendo incierto.
Fuente: Reuters