El año 2024 se convirtió en el más caluroso jamás registrado en Europa y dejó tras de sí 62.775 muertes asociadas a las altas temperaturas entre junio y septiembre. El estudio, liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y publicado en Nature Medicine, advierte que esta cifra supone un aumento del 23,6 % respecto a 2023 y confirma la creciente amenaza del calor extremo para la salud pública.
Italia fue el país con más víctimas, superando las 19.000 muertes estimadas en ese verano, mientras que España ocupó el segundo lugar con alrededor de 6.700 fallecimientos. Alemania y Grecia también registraron cifras preocupantes, con más de 6.000 decesos cada uno, seguidos de Rumanía, que superó las 4.900 muertes. Estos países concentran buena parte de la vulnerabilidad climática en Europa.
El informe también muestra contrastes significativos entre veranos recientes. Aunque 2022 dejó un número mayor de muertes que 2024, en países como España la cifra se redujo casi a la mitad gracias a temperaturas estivales más suaves. Sin embargo, Italia mantuvo una mortalidad elevada en los tres años analizados, lo que evidencia una persistente exposición a olas de calor cada vez más intensas.
Si se observa la mortalidad por millón de habitantes, Grecia lidera el ranking europeo con 574 muertes por millón en 2024, seguida de Bulgaria con 530 y Serbia con 379. Estas tasas son notablemente más altas que en años anteriores y reflejan que las regiones del sureste europeo se han convertido en auténticos focos de impacto climático.
El caso de Grecia es especialmente revelador. En 2023 ya había registrado la mayor tasa con 373 muertes por millón, pero en 2024 el incremento fue aún mayor. Esta tendencia demuestra que más allá de las cifras absolutas, las tasas de mortalidad permiten dimensionar con claridad cómo el calor golpea con más dureza a los países mediterráneos.
El estudio también analizó las diferencias por edad y sexo. En 2024, las muertes entre mujeres fueron un 46,7 % superiores a las de los hombres, mientras que las personas mayores de 75 años registraron un riesgo 323 % mayor que otros grupos de edad. Estos datos ponen de relieve la necesidad de reforzar las políticas de protección hacia los colectivos más vulnerables.
En cuanto a la distribución regional, las zonas más afectadas fueron el suroeste y sureste de Europa, regiones donde las olas de calor coinciden con ecosistemas y sociedades especialmente frágiles. Aunque los veranos de 2022 y 2023 fueron incluso más cálidos en promedio, el verano de 2024 se tradujo en un mayor número de muertes debido a su localización geográfica.
Europa se está calentando al doble de la media mundial y la cuenca mediterránea concentra algunos de los mayores impactos proyectados para el siglo XXI. Según los investigadores, este escenario refuerza la urgencia de mejorar la planificación urbana, las infraestructuras sanitarias y los sistemas de alerta temprana.
Precisamente, el estudio evaluó la herramienta Forecaster.health, que convierte pronósticos meteorológicos en alertas sanitarias por calor con hasta una semana de antelación. Los autores sostienen que sistemas de este tipo pueden salvar miles de vidas en el futuro, especialmente en los países del sur de Europa donde la mortalidad vinculada al calor ya es crítica.
Fuente: Nature