Una red de sensores sísmicos instalada para analizar las réplicas del terremoto de Anchorage de 2018 reveló que también captaba las vibraciones generadas por aeronaves en pleno vuelo. El hallazgo motivó a un equipo de la Universidad de Alaska Fairbanks a estudiar si estas señales podían ofrecer información útil más allá de su impacto como ruido en los datos sísmicos.
El grupo, dirigido por Isabella Seppi, examinó los registros de 303 sensores situados entre Nenana y Talkeetna. Aunque estos dispositivos se emplean para medir movimientos del terreno, también reaccionan a las ondas acústicas que producen los aviones y helicópteros. La energía de esas ondas llega al suelo y genera vibraciones débiles, pero suficientemente claras para ser detectadas por los sismómetros.
Para evaluar la relación entre las señales sísmicas y los vuelos reales, los investigadores compararon los datos con información de Flightradar24. La coincidencia permitió asociar 1.216 vuelos, pertenecientes a 48 tipos de aeronaves, con las vibraciones registradas en la red sísmica.
A partir de esta correspondencia, el equipo identificó patrones de frecuencia característicos para cada categoría de avión. Los aviones de pistón, los turbohélices, los reactores y los helicópteros producían señales distintas. En algunos casos, el análisis permitió detectar variaciones en las revoluciones por minuto de un avión durante un vuelo panorámico sobre Denali, lo que mostró la sensibilidad del método.
Los investigadores señalan que esta información puede contribuir a mejorar la calidad de los datos sísmicos. Las aeronaves generan interferencias que pueden confundirse con señales relacionadas con actividad sísmica real. Al conocer estas firmas, los sismólogos pueden separar el ruido y obtener registros más precisos.
Aplicaciones potenciales para zonas remotas y estudios ambientales
El estudio también plantea posibles aplicaciones fuera de la sismología. En regiones extensas y con poca infraestructura, como Alaska, este sistema podría complementar los métodos tradicionales de monitoreo aéreo. Detectar vibraciones asociadas a aeronaves permitiría obtener información adicional en áreas donde el seguimiento convencional es limitado.
Además, los registros podrían servir para evaluar los efectos del ruido de las aeronaves sobre la fauna y sobre comunidades que dependen de entornos silenciosos. Las vibraciones detectadas por los sensores ofrecen una forma indirecta de medir la presencia y la frecuencia de los vuelos.
El equipo considera que, si en el futuro se instalan redes sísmicas permanentes y se aplican técnicas de análisis avanzadas como el aprendizaje automático, el método podría identificar rutas específicas y distinguir aeronaves incluso en condiciones meteorológicas adversas. Para Alaska, este enfoque representa una vía complementaria para seguir la actividad aérea y mejorar el conocimiento del entorno.