Una refinería de Texas que se presenta como referente del combustible sostenible para aviones está en el centro de una investigación que cuestiona su verdadero impacto ambiental. Un trabajo conjunto de periodistas y organizaciones en Brasil revela que parte de la grasa animal que usa podría proceder de ganado criado en áreas deforestadas ilegalmente en la Amazonía.
La planta, operada por Diamond Green Diesel en Port Arthur, transforma sebo bovino en diésel renovable y combustible de aviación sostenible. Esta instalación es clave en el mercado estadounidense y ha recibido miles de millones de dólares en créditos fiscales desde 2022 por su producción de biocombustibles.
Señalamientos sobre la cadena de suministro brasileña
Los documentos oficiales, auditorías y testimonios indican que al menos dos plantas brasileñas que procesan sebo para la refinería trabajaron con mataderos que compraron ganado de ranchos con historial de deforestación. Entre ellos figura Araguaia, en el estado de Pará, que habría recibido animales de fincas sancionadas por talas ilegales.
Registros comerciales muestran que esta planta exportó millones de dólares en sebo a Texas en 2023. Camioneros y empleados describen un flujo constante desde mataderos con antecedentes ambientales hasta las plantas procesadoras. En el caso de Vale do Paraíso, una finca bloqueada por deforestación desde 2006, los datos de seguimiento muestran movimientos de ganado a propiedades “limpias” y posteriormente a mataderos vinculados a estas exportaciones.
Otra planta adquirida por la matriz de Diamond Green Diesel habría recibido grasa de un matadero que compró reses a un ganadero investigado por ser uno de los mayores deforestadores del Amazonas, según la Policía Federal de Brasil.
Un combustible sostenible que no convence a todos
Aerolíneas como JetBlue y Southwest usan el combustible producido en Texas y lo reportan como una reducción de emisiones bajo el programa CORSIA de la ONU, que certifica la planta. Sin embargo, ambientalistas y fiscales brasileños argumentan que las empresas que se benefician de insumos ligados a la deforestación también son responsables del daño ambiental asociado.
Los defensores del biocombustible señalan que el sebo representa una fracción muy pequeña del valor del ganado y que su demanda no impulsa la expansión ganadera. Pero críticos advierten que, al crecer el mercado de combustible sostenible, la presión económica puede terminar reforzando una actividad que históricamente ha sido uno de los motores principales de la pérdida de selva tropical.
El debate llega en un momento clave para la aviación, que busca reducir su huella climática. Aunque el sector necesita alternativas al queroseno, expertos coinciden en que la sostenibilidad real depende de una trazabilidad rigurosa y de reglas más estrictas sobre el origen de cada materia prima.
Fuente: Reuters