Un análisis revolucionario de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza ha determinado que la gestión específica de especies invasoras podría reducir el riesgo de extinción en toda la Unión Europea hasta en un 16%. El estudio identifica por primera vez dónde las acciones de control tendrían el mayor impacto para la biodiversidad europea.
Las islas macaronésicas emergen como los territorios con mayor potencial de recuperación. En Canarias, Madeira y Azores, eliminar completamente las especies invasoras reduciría el riesgo de extinción en más del 40%. Esta cifra dramática refleja la vulnerabilidad extrema de los ecosistemas insulares.
La diferencia entre islas y continente es brutal. Mientras que en el territorio continental europeo las especies invasoras representan una amenaza significativa, en las islas se convierten en verdaderos exterminadores de biodiversidad. Sus ecosistemas únicos, con altos niveles de endemismo, simplemente no tienen defensas evolutivas contra invasores externos.
Entre las especies invasoras más dañinas, las cabras salvajes encabezan la lista de amenazas, con un potencial de reducción del riesgo del 12.4% si fueran controladas efectivamente. Estas cabras devoran la vegetación nativa y erosionan suelos de manera devastadora.
Le siguen los muflones con 8.1% del riesgo total. Estos ovinos salvajes compiten directamente con especies nativas por recursos y territorio. Los conejos, aparentemente inofensivos, contribuyen al 5.3% del riesgo al reproducirse explosivamente y alterar ecosistemas enteros.
Las ratas representan el 4.6% del riesgo, pero su impacto va más allá de los números. Son depredadores implacables de huevos y crías de aves nativas, especialmente devastadoras en islas donde las especies evolucionaron sin mamíferos terrestres.
La investigación aplicó por primera vez a nivel regional la métrica STAR (Species Threat Abatement and Restoration), una herramienta científica que vincula directamente las acciones de conservación con la reducción cuantificable del riesgo de extinción. Esta metodología permite priorizar intervenciones basándose en evidencia científica sólida.
Los números son alarmantes: 3.759 especies europeas están clasificadas como casi amenazadas o en peligro de extinción, de las cuales 579 especies (15%) enfrentan amenazas directas de invasores biológicos. El costo económico total de las invasiones en la UE alcanzó 129.900 millones de dólares entre 1960 y 2020.
El tiempo se agota. Las invasiones biológicas han sido factor clave en el 60% de las extinciones documentadas de plantas y animales a nivel global, según el informe 2023 del IPBES. Con 3.500 especies invasoras identificadas como gravemente dañinas, el problema se acelera.
Las proyecciones son preocupantes: se espera un aumento del 36% en especies invasoras para 2050. Esto significa que la ventana de oportunidad para acciones efectivas se está cerrando rápidamente, especialmente en ecosistemas insulares ya bajo presión extrema.
El estudio proporciona una hoja de ruta científica clara para cumplir la Estrategia de Biodiversidad de la UE para 2030, que busca reducir a la mitad el impacto de especies invasoras sobre especies amenazadas. La evidencia demuestra que la acción dirigida y científicamente informada puede lograr resultados extraordinarios en conservación.
Fuentes: Estudio publicado en NeoBiota por Jiménez RR, Smith KG, Brooks TM, et al. financiado por la Comisión Europea y la UICN. DOI: 10.3897/neobiota.99.148323