Un hígado de cerdo modificado genéticamente funcionó 171 días en un paciente humano. Es histórico. El estudio salió en el Journal of Hepatology y documenta el primer xenotrasplante hepático exitoso en un receptor vivo. Se hizo en China.
El paciente tenía 71 años. Cirrosis avanzada por hepatitis B. Carcinoma hepatocelular. No calificaba para un trasplante humano convencional. Los cirujanos decidieron probar con un hígado auxiliar de un cerdo miniatura que había sido modificado con diez alteraciones genéticas. El objetivo, evitar el rechazo y mejorar la compatibilidad.
El primer mes salió bien. El órgano producía bilis, sintetizaba factores de coagulación. No había signos de rechazo agudo. El equipo médico comprobó que el injerto cumplía funciones metabólicas y sintéticas esenciales. Nunca antes se había visto en un trasplante entre especies.
Pero a las cinco semanas apareció el problema. Una microangiopatía trombótica asociada al xenotrasplante. Le dicen MATx. Daños en los vasos sanguíneos del injerto. Los médicos le dieron eculizumab y plasmaféresis, lograron controlar la reacción inmunitaria. El paciente murió meses después por una hemorragia gastrointestinal.
A pesar de cómo terminó, los investigadores lo ven como un hito. El Dr. Beicheng Sun, del Primer Hospital Afiliado de la Universidad Médica de Anhui, lideró el estudio. Dice que el órgano porcino demostró funcionalidad sostenida. "Es un avance crucial, aunque aún debemos superar los problemas de coagulación y rechazo inmunitario".
El Dr. Heiner Wedemeyer, coeditor del Journal of Hepatology, escribió un editorial sobre el trabajo. Lo llamó "un hito en la hepatología moderna". Cree que este tipo de investigaciones podrían abrir vías para tratar la insuficiencia hepática aguda y reducir las listas de espera.
La Organización Mundial de la Salud dice que miles de pacientes mueren cada año esperando un órgano compatible. En China hay más de 600.000 personas con insuficiencia hepática. Pero en 2022 se hicieron menos de 6.000 trasplantes. Los xenotrasplantes podrían aliviar esa escasez si funcionan a largo plazo.
El hígado vino de un cerdo Diannan miniatura. Es una raza que se usa mucho en investigación biomédica. Las modificaciones genéticas eliminaron antígenos que provocan rechazo. También le metieron genes humanos que mejoran la coagulación y bajan la respuesta inflamatoria.
Los autores saben que quedan obstáculos biológicos y éticos antes de usar esto de forma generalizada. Pero creen que marca el inicio de algo nuevo, órganos animales, adaptados genéticamente, salvando vidas humanas que hoy se pierden por falta de donantes.