El aclareo forestal —la eliminación selectiva de árboles para favorecer el crecimiento de otros— es una práctica común en la gestión de los bosques, pero su impacto sobre el carbono no siempre es positivo. Un estudio de la Universidad de Helsinki demostró que el efecto del aclareo depende en gran medida del tipo de bosque y puede convertir temporalmente un ecosistema en fuente de emisiones.
En los bosques de montaña, el aclareo redujo inicialmente la acumulación de carbono, ya que la tala y la remoción de biomasa liberaron parte del carbono almacenado. Sin embargo, un año después, estos bosques recuperaron su papel como sumideros de carbono gracias al crecimiento de vegetación del sotobosque y al aumento de la luz y el espacio disponibles.
Por el contrario, los bosques de turberas drenadas, que ya emitían carbono antes del aclareo, intensificaron sus emisiones tras la intervención. El lento crecimiento de los árboles y la descomposición acelerada de los residuos de la cosecha convirtieron estos ecosistemas en fuentes netas de carbono aún más potentes.
"Los resultados muestran que cada tipo de bosque responde de manera diferente a las prácticas de gestión", explica Gonzalo de Quesada, investigador de la Universidad de Helsinki. "Mientras que los bosques de montaña pueden recuperar rápidamente su capacidad de absorber carbono, las turberas drenadas necesitan una gestión mucho más cuidadosa para evitar pérdidas a largo plazo".
Los científicos también observaron que las reservas de carbono —es decir, el carbono almacenado en la biomasa y en el suelo— pueden tardar décadas en volver a los niveles previos al aclareo. En las turberas, el balance anual de carbono se mantuvo negativo durante todo el periodo del estudio, lo que sugiere una recuperación muy lenta del ecosistema.
"Comprender cómo las distintas técnicas forestales influyen en el ciclo del carbono es esencial para equilibrar la producción de madera con el papel de los bosques como sumideros naturales", añade de Quesada. Este conocimiento resulta clave en el contexto actual, en el que Finlandia y otros países nórdicos buscan compatibilizar la economía forestal con los objetivos climáticos.