Un nuevo informe de Transport & Environment (T&E) insta a la Comisión Europea a rechazar la petición de varios fabricantes que quieren permitir biocombustibles en coches nuevos después de 2035. Según el grupo activista, estos combustibles no son realmente neutros en carbono y su disponibilidad es demasiado limitada para justificar una excepción.
Las normas europeas fijan que, a partir de 2035, todos los coches nuevos deberán emitir cero CO₂, una medida diseñada para impulsar el coche eléctrico. Sin embargo, algunos fabricantes presionan para incluir combustibles “neutros” que permitirían mantener motores de combustión mediante certificados especiales.
El informe advierte que la mayoría de biocombustibles actuales provienen de materias primas importadas —como aceite usado o desechos animales— y que la oferta real es mucho menor de lo que sugiere la industria. Además, alertan del aumento de fraudes, especialmente cuando aceite de palma se declara como residuo.
T&E recuerda que los biocombustibles basados en cultivos alimentarios solo reducen parcialmente las emisiones, ya que su producción y transporte consumen energía y pueden provocar deforestación en países exportadores. Por eso, consideran que no pueden ser parte de la solución climática del transporte europeo.
El grupo reconoce que existen biocombustibles avanzados —producidos a partir de residuos o lodos— que son más sostenibles, pero su disponibilidad es mínima y ya está comprometida para sectores sin alternativas, como la aviación y el transporte marítimo.
Según sus cálculos, si la UE permitiera biocombustibles en coches nuevos después de 2035, la demanda del transporte por carretera podría duplicar o multiplicar por nueve la oferta sostenible disponible para 2050, generando un déficit imposible de cubrir.
Por ello, T&E pide mantener el veto previsto para 2035 y, si se abre alguna excepción, que quede limitada a un pequeño porcentaje de vehículos capaces de operar con combustibles electrónicos realmente neutros en carbono.
Fuente: Reuters