África es el continente con más sol del planeta. Según el último informe de Wood Mackenzie, concentra alrededor del 40 % del potencial solar mundial. Aun así, su capacidad solar instalada apenas llega al 2 % del total global, un contraste que revela un bloqueo estructural.
El estudio señala que el problema no está en los recursos, sino en la falta de capital. Los costes de financiación en África son hasta tres veces superiores a los de Europa, lo que hace que los proyectos renovables sean difíciles de escalar. Mientras tanto, 600 millones de personas continúan sin acceso a la electricidad y la mayoría de los hogares depende de la leña o el carbón vegetal para cocinar.
La región cuenta con una irradiación solar excepcional y con paneles cada vez más baratos. Además, las micro-redes solares pueden instalarse en semanas y el potencial eólico de diversas zonas todavía está sin explotar. Sin embargo, el continente solo atrae el 2 % de la inversión energética mundial.
El informe también critica que la financiación climática prometida por los países ricos no se ha materializado. Muchos proyectos quedan bloqueados por regulaciones inestables, falta de infraestructura básica y un alto riesgo percibido por bancos e inversores.
Wood Mackenzie defiende que el gas natural puede servir como puente en la transición africana. Argumenta que África solo genera el 3,5 % de las emisiones globales y necesita una fuente estable para complementar la energía solar. El gas podría sustituir al carbón y al diésel, ofrecer respaldo nocturno y generar ingresos a través de la exportación de LNG.
Ejemplos como Mozambique, Nigeria o Costa de Marfil ya emplean gas local para abastecer su red eléctrica y financiar parte de sus proyectos renovables. Para el informe, el enfoque no debería ser vetar el gas africano mientras Europa amplía su propia capacidad fósil.
La transición también depende de los minerales críticos. África es una fuente clave de litio, cobalto, cobre y tierras raras, pero la mayor parte se exporta sin procesar, principalmente a China. Los analistas proponen exigir mayor fabricación local para crear empleo verde y aumentar el valor añadido.
El 70 % del cobalto mundial proviene del continente, pero menos del 5 % se procesa allí. Para los expertos, esto representa una oportunidad perdida en un mercado global dominado por las tecnologías de almacenamiento y electrificación.
Entre las claves del informe destacan cinco puntos: financiación real, expansión de micro-redes solares, uso del gas como puente, procesamiento local de minerales y redes eléctricas regionales que permitan compartir energía entre países.
Wood Mackenzie advierte que, si la comunidad internacional no actúa, África perderá una oportunidad decisiva para convertirse en un actor energético global. Los países ricos deben cumplir sus compromisos, dejar de bloquear proyectos estratégicos y vincular el acceso a minerales con inversión directa en energías limpias.
Fuente: Energy News