China ha entrado en uno de los meses de mayor consumo energético con un aumento claro en la quema de carbón, justo cuando su producción nacional empieza a mostrar señales de desaceleración. Este choque entre demanda al alza y oferta limitada está elevando los precios tanto dentro del país como en los mercados internacionales.
En octubre, la generación eléctrica procedente de combustibles térmicos subió un 7,3% interanual, alcanzando un máximo histórico para ese mes. La producción hidroeléctrica también creció, pero la caída estacional de la solar y la eólica ha obligado a depender más del carbón para sostener la red.
El problema es que, en paralelo, la producción nacional cayó un 2,3% frente al año pasado debido a límites impuestos por Pekín para frenar el exceso de capacidad y reforzar la seguridad en las minas. Aunque el acumulado del año sigue siendo ligeramente positivo, el freno reciente está presionando el mercado.
La consultora SteelHome situó el precio del carbón térmico en el puerto de Qinhuangdao en 835 yuanes por tonelada, su nivel más alto en un año y un 37% más que en junio. El encarecimiento se está trasladando de forma directa a los cargamentos importados.
El carbón indonesio subió a su máximo de seis meses y el australiano marcó precios que no se veían desde finales del año pasado. A pesar del incremento, los volúmenes importados por China continúan altos, reflejando que el país necesitará más suministro externo para pasar el invierno.
Las importaciones marítimas de carbón térmico se mantienen cerca de los 29 millones de toneladas mensuales, muy por encima de los niveles del verano. Los analistas prevén que esta tendencia continúe mientras la producción local siga limitada y las necesidades energéticas se intensifiquen.
Las reservas también están bajando. Los puertos chinos terminarían noviembre con unos 63 millones de toneladas de carbón, claramente por debajo del nivel del año pasado. Para los exportadores de Indonesia y Australia, esta situación representa ingresos crecientes en plena temporada alta.
Con la demanda invernal avanzando y la hidroeléctrica a punto de entrar en mínimos, todo apunta a que la generación térmica seguirá creciendo en las próximas semanas. Si la producción interna no remonta, China dependerá aún más del carbón importado, lo que mantendrá la presión sobre los precios globales.
Fuente: Reuters