Un estudio publicado en Environmental Research Letters concluye que el uso cada vez más extendido de la inteligencia artificial en Estados Unidos podría añadir aproximadamente 900.000 toneladas de CO₂ al año. Aunque la cifra es significativa, representa solo el 0,02 % del total de emisiones nacionales.
Los investigadores analizaron cómo la integración de la IA en distintos sectores productivos incrementaría la demanda energética. El trabajo estima que el consumo adicional podría alcanzar los 12 petajulios anuales, un volumen equivalente al uso eléctrico de unos 300.000 hogares en el país.
El coautor del estudio, Anthony R. Harding, señala que el impacto climático de la IA es relativamente moderado en comparación con otras actividades industriales. Sin embargo, insiste en que este crecimiento debe gestionarse con criterios de sostenibilidad: “El aumento puede ser modesto a nivel nacional, pero sigue siendo significativo. La eficiencia energética debe ser parte central del desarrollo de la IA”.
El análisis subraya que la adopción de la IA seguirá expandiéndose, ya que se espera que impulse la productividad, la automatización y la innovación en múltiples industrias. Esta expansión implica que el consumo energético asociado también podría aumentar si no se aplican medidas de control.
Los autores del estudio recomiendan que las empresas que integran IA en sus procesos incluyan estrategias de eficiencia energética desde el diseño inicial. También proponen evaluar el uso de fuentes renovables en los centros de datos y optimizar modelos para reducir el coste computacional.
A medida que la IA se convierte en una herramienta habitual en el trabajo diario, los investigadores advierten que el sector tecnológico debe asumir un papel activo para evitar que su crecimiento genere un impacto ambiental mayor en el futuro.
El estudio concluye que la adopción responsable de la IA exige planificar su consumo energético y anticipar sus efectos, especialmente en un país donde la infraestructura digital continúa expandiéndose a gran velocidad.
Fuente: IOP Publishing