En Tussenhausen, al sur de Alemania, la compañía Helsing presentó este jueves su nuevo sistema de combate aéreo autónomo bautizado como “CA-1 Europa”. Se trata de un dron de 4 toneladas que, según la empresa, tendrá su primer vuelo de prueba en 2027 y estará listo para operaciones militares cuatro años más tarde.
El modelo, mostrado en tamaño real en una fábrica cercana a Múnich, forma parte de la creciente categoría de vehículos aéreos de combate no tripulados, conocidos como UCAV, diseñados para reducir costos y riesgos frente a los cazas tradicionales en escenarios de alta tensión militar.
Helsing explicó que el dron podrá operar de manera autónoma gracias a sistemas de inteligencia artificial, en grupos coordinados con otros aparatos o como “wingman” junto a aviones tripulados avanzados, una estrategia ya explorada por Estados Unidos y Airbus en Europa.
La startup fue fundada en 2021 y ha enfocado su trabajo en el desarrollo de software de defensa basado en IA. Desde la invasión rusa a gran escala en Ucrania, también ha colaborado en la provisión de sistemas para drones más pequeños empleados en ese conflicto.
Aunque no detalló qué tipo de armamento podría llevar el “Europa”, Helsing aseguró que su coste sería una fracción del de un caza convencional, un factor clave en tiempos donde las fuerzas aéreas buscan soluciones más flexibles y menos onerosas.
El anuncio coloca a la compañía en la carrera internacional por los drones de combate avanzados. El año pasado, la Fuerza Aérea de Estados Unidos seleccionó a Anduril y General Atomics para su programa de “aviones de combate colaborativos”, mientras Airbus presentó en junio su propio concepto para volar junto a Eurofighter Typhoon.
Helsing adelantó que invertirá cientos de millones de euros en el proyecto y que buscará colaboración con otras empresas europeas del sector, aunque no reveló aún los nombres de los socios estratégicos.
El “Europa” representa no solo un salto tecnológico, sino también un intento de la industria europea por reducir su dependencia de desarrolladores estadounidenses y consolidar una base propia en el ámbito de la defensa con inteligencia artificial.
Si el calendario se cumple, en menos de una década Europa podría sumar a sus arsenales un dron de combate autónomo capaz de integrarse en operaciones conjuntas y redefinir el equilibrio en la guerra aérea del futuro.