Un nuevo concepto de exploración marciana empieza a tomar forma con el proyecto Tumbleweed, que plantea la utilización de rovers esféricos movidos únicamente por el viento. Su diseño recuerda a las plantas rodadoras que cruzan desiertos en la Tierra, pero en este caso el objetivo es recorrer Marte de forma autónoma y a bajo coste.
Los ensayos recientes, presentados en la Reunión Conjunta Europlanet–DPS 2025 en Helsinki, demuestran que el sistema puede funcionar. Experimentos en túneles de viento y pruebas de campo validaron la movilidad de los prototipos, confirmando que el viento marciano sería suficiente para impulsarlos sobre distintos terrenos.
Los rovers Tumbleweed están concebidos como esferas ligeras de hasta cinco metros de diámetro. Cada una podría desplazarse por la superficie transportando instrumentos científicos básicos y, en su fase final, convertirse en una estación de monitoreo fija capaz de recopilar datos a largo plazo.
En julio de 2025, el equipo probó modelos de 30 a 50 centímetros en el túnel de viento de la Universidad de Aarhus, Dinamarca. A presiones equivalentes a las marcianas, las esferas rodaron con éxito sobre arena, guijarros y superficies rocosas, reproduciendo condiciones reales del planeta rojo.
Las pruebas mostraron que vientos de entre 9 y 10 metros por segundo bastaban para ponerlos en movimiento, incluso en pendientes pronunciadas. Los sensores a bordo registraron datos de manera continua y los resultados coincidieron con las simulaciones por dinámica de fluidos realizadas previamente.
En abril, un prototipo de 2,7 metros fue desplegado en una cantera de Maastricht, Países Bajos. Allí, equipado con cámara, magnetómetro y sensores inerciales, el rover demostró que podía desplazarse en condiciones naturales y recopilar información ambiental en tiempo real mientras rodaba.
Los datos disponibles sobre los vientos marcianos siguen siendo escasos, pero la misión InSight de la NASA y el helicóptero Ingenuity ya habían detectado ráfagas cercanas a los 10 metros por segundo. Con esa fuerza, un rover Tumbleweed podría recorrer más de 400 kilómetros en cien soles marcianos, según el modelado del equipo.
El atractivo de esta tecnología está en su bajo coste y escalabilidad. En lugar de enviar un solo rover sofisticado, se podrían desplegar decenas de esferas al mismo tiempo, obteniendo una visión simultánea desde múltiples puntos de Marte y aumentando las probabilidades de éxito de la misión.
Además, su carácter desechable y su ligereza reducen riesgos económicos. Si alguno queda atrapado en una depresión o se daña, otros seguirán funcionando. En conjunto, podrían aportar datos sobre la atmósfera, el polvo y los procesos superficiales del planeta rojo.
El equipo Tumbleweed, integrado por jóvenes científicos de más de 20 países y con sedes en Austria y Países Bajos, planea una nueva campaña de pruebas en el desierto de Atacama en noviembre de 2025. Allí pondrán a prueba la coordinación de varios prototipos en condiciones extremas similares a las marcianas.
Si estos resultados se confirman, la NASA y la ESA podrían considerar a Tumbleweed como una plataforma complementaria en futuras misiones. Su despliegue masivo abriría la posibilidad de estudiar Marte de forma simultánea, económica y con una cobertura sin precedentes.