Hong Kong enfrenta una de sus peores tragedias recientes. Un incendio iniciado el miércoles por la tarde en el complejo residencial Wang Fuk Court, en Tai Po, ha dejado al menos 55 muertos y casi 300 personas desaparecidas. Las llamas, que comenzaron en uno de los bloques, llevan más de 24 horas activas pese al trabajo continuo de los bomberos, que siguen intentando rescatar a residentes atrapados y enfriar zonas críticas del edificio.
El complejo, formado por ocho torres con más de 2.000 apartamentos y unos 4.600 residentes, quedó envuelto por columnas de humo que se elevaban desde las plantas superiores. Algunos vecinos relataron que el fuego parecía pequeño al inicio, pero se expandió con rapidez. Más de 900 personas han sido trasladadas a refugios temporales y decenas de heridos siguen hospitalizados, varios en estado crítico.
La situación adquirió un giro aún más grave cuando la policía anunció la detención de dos directores y un consultor de ingeniería de la empresa constructora encargada del mantenimiento del edificio. Según la investigación preliminar, parte de las fachadas estaban cubiertas con mallas y plásticos que podrían no cumplir las normas antiincendios, y algunas ventanas estaban selladas con espuma, lo que habría dificultado la evacuación.
Entre las víctimas confirmadas hay al menos dos trabajadoras domésticas indonesias. En Hong Kong viven más de 368.000 empleados domésticos extranjeros, la mayoría filipinos e indonesios, muchos alojados en complejos similares a Wang Fuk Court. La noticia ha generado preocupación entre las comunidades migrantes, que buscan información sobre compañeros que aún no han sido localizados.
En los alrededores del complejo y de los refugios temporales, familiares y vecinos buscan desesperadamente noticias. Una mujer de 52 años, con la foto de su hija en las manos, relató entre lágrimas que aún no ha logrado contactar con ella ni con su esposo. Otros residentes solo pudieron ver desde lejos cómo los bomberos retiraban cuerpos o sacaban heridos entre los escombros.
Equipos de rescate animal también se han movilizado para localizar mascotas atrapadas, logrando poner a salvo gatos, perros y tortugas. Mientras tanto, la Cruz Roja China y varias empresas han anunciado donaciones para apoyar a los afectados.
El incendio, ya considerado el más mortífero en Hong Kong en más de medio siglo, ha reactivado el debate sobre la seguridad en edificios antiguos, el mantenimiento de viviendas subsidiadas y las condiciones de vida en una de las ciudades más densas y caras del mundo.
Las autoridades continúan investigando el origen del fuego y evalúan posibles fallos estructurales y de supervisión. Con el balance de muertos creciendo y cientos de personas aún sin localizar, Hong Kong vive horas de incertidumbre y duelo colectivo.
Fuente: Reuters