Un grupo de bancos de desarrollo internacionales ha anunciado una inversión histórica de al menos 3.000 millones de euros hasta el final de la década para luchar contra la contaminación plástica en los océanos. Esta iniciativa, considerada la mayor movilización financiera global en este ámbito, busca atacar tanto el vertido de residuos como la proliferación de microplásticos que amenazan la biodiversidad marina y la salud humana.
La segunda fase de la Iniciativa Océanos Limpios (COI 2.0), presentada durante una conferencia de la ONU en Niza, Francia, expande el alcance y los recursos del proyecto original, que entre 2018 y 2025 ya había movilizado 4.000 millones de euros en inversiones para mejorar la gestión de residuos sólidos y aguas residuales en países de África y Asia.
El nuevo esfuerzo implica la participación de bancos multilaterales europeos, el Banco Asiático de Desarrollo y la posible adhesión de otras entidades como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Se prevé financiar proyectos desde la reducción del uso de plásticos vírgenes y el desarrollo de envases sostenibles hasta mejoras en reciclaje, infraestructura de tratamiento y programas educativos en las comunidades costeras más vulnerables.
La ONU estima que, si no se toman medidas urgentes, el vertido anual de plásticos en los mares podría triplicarse hasta 37 millones de toneladas para 2040. Los microplásticos ya han sido detectados en todos los grandes océanos, el aire, el suelo y organismos vivos, con efectos aún desconocidos en los ecosistemas y la salud pública.
Entre los primeros proyectos financiados destacan la mejora del tratamiento de aguas residuales en Sri Lanka, la gestión de residuos sólidos en Togo y la protección contra inundaciones en Benín. En la nueva etapa, el foco se amplía para abordar la cadena de valor completa del plástico, incentivar la economía circular y apoyar la innovación tecnológica en reciclaje y materiales biodegradables.
El programa también busca reducir los riesgos para la inversión en nuevas tecnologías, proporcionando financiación más barata, subvenciones e incentivos para el desarrollo de soluciones pioneras en la industria del embalaje y el reciclaje. Los organizadores confían en que el ejemplo atraiga a más socios internacionales y acelere la transformación hacia océanos libres de contaminación plástica.
A pesar de los avances, los expertos alertan que la cooperación internacional y el compromiso político serán cruciales para alcanzar resultados sostenibles. La próxima cumbre global sobre residuos plásticos, prevista para agosto, buscará acuerdos vinculantes y mecanismos de seguimiento para reducir el uso de plásticos de un solo uso y frenar la contaminación en origen.
Esta inversión récord marca un punto de inflexión en la lucha contra uno de los desafíos ambientales más urgentes del siglo XXI, situando la acción financiera y tecnológica como palancas clave para proteger los océanos y garantizar un futuro más limpio para las próximas generaciones.
Fuente: Reuters