La OTAN mantiene un notable silencio oficial tras los bombardeos estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes del 21 de junio de 2025. A más de 24 horas del anuncio del presidente Trump sobre los ataques a Fordow, Natanz e Isfahán, la alianza atlántica no ha emitido comunicados oficiales respaldando o comentando sobre la acción militar unilateral.
Los países europeos han actuado de manera individual en lugar de través de la OTAN. Los ministros de Asuntos Exteriores de Reino Unido, Alemania y Francia viajaron a Ginebra para conversar con representantes iraníes, coordinando bilateralmente sin utilizar los canales tradicionales de la alianza.
El único pronunciamiento multilateral occidental ha venido del G7, no de la OTAN. Los líderes del G7 declararon que "reiteran su compromiso con la paz y la estabilidad en Medio Oriente" y "afirman que Israel tiene derecho a defenderse", pero esta declaración se centró en el conflicto Israel-Irán más que en los bombardeos estadounidenses específicos.
Las amenazas iraníes de represalias añaden presión sobre la alianza. Un asesor del líder supremo iraní llamó a atacar barcos de la marina estadounidense y cerrar el Estrecho de Hormuz, mientras grupos como Kataib Hezbollah prometieron atacar bases militares estadounidenses en Medio Oriente.
Las bases estadounidenses en territorio europeo representan un punto de tensión. Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han tomado medidas para proteger sus activos en Medio Oriente, pero muchas instalaciones se encuentran en países miembros de la OTAN que podrían convertirse en objetivos de represalias iraníes.
La ausencia de una posición oficial de la OTAN sobre los bombardeos estadounidenses contra Irán refleja las dificultades de coordinar respuestas cuando un miembro toma acciones militares unilaterales. La evolución de esta crisis determinará la capacidad de la alianza para mantener cohesión ante estrategias divergentes entre Estados Unidos y Europa.