Las tormentas monzónicas del sur de Asia están a punto de cambiar de forma drástica. Un nuevo análisis basado en 13 modelos climáticos muestra que, a medida que aumenten las temperaturas globales, estas tormentas generarán más lluvia, afectarán a más regiones y se desplazarán más lejos tierra adentro.
El estudio, liderado por científicos de la Universidad de Reading, revela que los sistemas de baja presión monzónicos serán aproximadamente un 10 % más débiles cuando el planeta supere los 3 °C de calentamiento. Sin embargo, esa pérdida de intensidad no reducirá su impacto: cada tormenta será capaz de producir mucha más lluvia que en la actualidad.
Los investigadores estiman que las tormentas más potentes podrían descargar hasta un 28 % más de lluvia en escenarios de calentamiento elevado. Incluso con un aumento de 2 °C, la precipitación media por tormenta crecería cerca de un 10 %, un cambio que ya supone un riesgo significativo para India, Bangladesh y Sri Lanka.
La razón de esta aparente contradicción está en la humedad. El aumento de las temperaturas intensifica la diferencia de humedad entre el norte y el sur de la India, lo que alimenta las tormentas con más vapor de agua. Aunque los vientos se debiliten, la disponibilidad de humedad es tan alta que las lluvias crecen de forma notable.
El estudio identifica un aspecto especialmente preocupante: el número total de tormentas monzónicas aumentará a medida que suba la temperatura global. Los modelos apuntan a un incremento aproximado del 15 % con un calentamiento de 2 °C, aunque algunos escenarios indican subidas de hasta el 36 %.
Además de ser más abundantes, las tormentas recorrerán mayores distancias sobre tierra firme. Esto significa que zonas del oeste de la India, que hoy apenas sufren eventos de este tipo, podrían experimentar precipitaciones extremas con mucha más frecuencia.
Los investigadores crean cuatro posibles escenarios futuros basados en diferentes combinaciones de humedad y circulación atmosférica. En todos los casos, el resultado es similar: las tormentas monzónicas penetrarán más en el subcontinente y afectarán a regiones que actualmente se consideran menos vulnerables.
Este desplazamiento hacia el interior aumenta el riesgo de inundaciones repentinas y daños en infraestructuras, especialmente en ciudades densamente pobladas que no están preparadas para soportar lluvias extremas asociadas al monzón.
El estudio también señala que Sri Lanka y Bangladesh podrían recibir una mayor cantidad de tormentas en escenarios de calentamiento moderado, lo que amenaza con agravar problemas crónicos como la erosión costera y las crecidas de ríos.
Los autores advierten que estos cambios deben tomarse en serio. Incluso si las tormentas parecen más débiles en términos de viento, su carga de humedad, su frecuencia y su capacidad para avanzar sobre tierra firme harán que el monzón sea más impredecible y potencialmente más destructivo en las próximas décadas.
Fuente: AMS Journals