La megasequía que afecta a Chile desde hace 15 años no solo ha reducido drásticamente la disponibilidad de agua: también ha puesto en evidencia que los glaciares ya no podrán sostener por mucho tiempo la demanda hídrica de la región. Un equipo internacional de investigadores, liderado por el Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria (ISTA), modeló un escenario futuro para finales de siglo y llegó a una conclusión inquietante: los glaciares de los Andes del Sur ya no podrían mitigar una sequía extrema como la actual.
Los resultados, publicados en Communications Earth & Environment, muestran que los glaciares —las “torres de agua” de la cordillera— están perdiendo masa a un ritmo que compromete gravemente su capacidad de amortiguar periodos prolongados de sequía. El equipo advierte que, sin políticas climáticas más firmes y una planificación hídrica coordinada, las comunidades que dependen del deshielo enfrentarán un futuro mucho más vulnerable.
Un escenario para 2100: la mitad del agua de deshielo actual
Los glaciares son hoy un salvavidas para la zona central de Chile, especialmente durante los veranos secos. Pero el estudio señala que, hacia 2100, los 100 glaciares más grandes del Andes del Sur solo aportarían la mitad del agua de deshielo que entregan actualmente durante un episodio de megasequía.
Los investigadores simularon un evento idéntico a la sequía actual, pero bajo las condiciones de un futuro marcado por mayores temperaturas, menos nieve y glaciares mucho más reducidos. El resultado fue claro: incluso los glaciares más grandes no podrán sostener las mismas contribuciones de agua, y muchos de los glaciares pequeños —no incluidos en el estudio— probablemente ya habrán desaparecido.
La situación en la región es especialmente delicada: la desertificación avanza hacia el sur, las precipitaciones disminuyen y los eventos extremos se intensifican. Según el equipo, estas tendencias indican que las megasequías podrían dejar de ser excepcionales y convertirse en una nueva realidad climática.
Un reto urgente para la gestión del agua
El estudio también resalta una brecha entre lo que muestran los modelos climáticos tradicionales y lo que ocurre en terreno. Las megasequías, como la chilena, no aparecían en las proyecciones y aun así se han materializado con una intensidad inesperada. Esto, según los autores, revela que los modelos aún subestiman los extremos.
La recomendación central es clara: los gobiernos deben planificar el uso del agua considerando escenarios de escasez severa desde el inicio, y no solo variaciones moderadas o puntuales. Esto implica rediseñar estrategias de asignación, invertir en monitoreo, reforzar la gestión de cuencas y coordinar políticas a escala internacional.
Los investigadores advierten que las comunidades de los Andes —en Chile, Argentina y más allá— están entrando en una etapa en la que depender exclusivamente del deshielo será insostenible. Adaptarse a esta nueva realidad exige actuar ahora, antes de que los glaciares pierdan su capacidad de amortiguar futuras crisis.