La COP30, celebrada en Belém, Brasil, ha concluido con un sentimiento compartido de decepción entre muchos de los países participantes. Aunque la cumbre logró avances parciales, el acuerdo final volvió a quedarse corto en los puntos más sensibles: la financiación climática y el compromiso explícito de abandonar los combustibles fósiles. Sin embargo, el mensaje del secretario ejecutivo de la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Simon Stiell, ha sido contundente: la transición energética ya está en marcha y no tiene retorno.
Durante su intervención de cierre, Stiell admitió abiertamente la “frustración” de los países que esperaban un pacto más fuerte y más claro sobre hidrocarburos. Señaló que muchos delegados querían avanzar más rápido en la eliminación de los combustibles fósiles, en los mecanismos de respuesta ante desastres climáticos y en las garantías de financiación para los países en desarrollo. A pesar de ello, insistió en que la dirección global es inequívoca.
«Con o sin ayudas a la navegación, nuestra dirección es clara: el cambio de los combustibles fósiles a las renovables y a la resiliencia es imparable», afirmó. Para Stiell, la transición no depende únicamente de un documento final, sino de una suma de políticas, inversiones y presiones sociales que ya están transformando el mapa energético mundial.
Uno de los puntos más criticados del acuerdo final fue la falta de un plan concreto sobre cómo los países ricos financiarán la transición en las naciones con menos recursos. La cifra estimada para 2035 asciende a 1,3 billones de dólares, pero el texto aprobado no establece mecanismos transparentes ni compromisos obligatorios. Mientras tanto, los países en desarrollo reclamaron durante toda la cumbre que la financiación sea pública, directa y acompañada de cancelación de deuda, pero se encontraron con la insistencia de los países más ricos en promover préstamos y esquemas privados.
La política también jugó un papel decisivo. La propuesta de Brasil para crear una hoja de ruta hacia el abandono progresivo de los combustibles fósiles fue finalmente eliminada del documento debido al bloqueo de un grupo de países petroleros liderados por Arabia Saudí. Este punto, considerado clave por muchos negociadores, simboliza las tensiones que siguen marcando las cumbres climáticas.
Aun así, Stiell destacó que la COP30 logró mantener viva la cooperación internacional en un contexto político complejo. Recalcó que las conferencias climáticas siguen siendo esenciales para combatir la desinformación y sostener la presión global. «No digo que estemos ganando la pelea climática, pero estamos en ella y estamos contraatacando», expresó.
Fuente: ECOticias