El buque, con una potencia térmica de 200 megavatios, está diseñado para operar durante una década sin necesidad de repostar. Esta tecnología representa un cambio drástico respecto a los sistemas tradicionales de combustible fósil y promete reducir de forma significativa las emisiones del sector marítimo internacional.
Entre los avances más destacados se encuentra la seguridad inherente del reactor de torio, junto con una eficiencia energética notablemente superior a la de los sistemas convencionales, lo que refuerza el potencial de esta tecnología en el ámbito marítimo y energético.
Un reactor más seguro y eficiente basado en el ciclo Brayton
A diferencia de los reactores nucleares tradicionales, el sistema chino emplea dióxido de carbono supercrítico en un ciclo Brayton cerrado para transformar la energía térmica en electricidad. Esta configuración permite alcanzar una eficiencia cercana al 50 %, superando ampliamente el 33 % típico de los sistemas de vapor convencionales, y ofrece una potencia sostenida de 50 megavatios eléctricos.
El uso de torio en lugar de uranio aporta ventajas esenciales: es más abundante, más estable y no requiere refrigeración por agua, lo que elimina el riesgo de explosiones y reduce la posibilidad de fugas radiactivas. Además, su coeficiente de temperatura negativo actúa como una barrera natural contra el sobrecalentamiento, garantizando la autorregulación del proceso nuclear.
El sistema cuenta con mecanismos pasivos que solidifican las sales fundidas en caso de emergencia, encapsulando el material radiactivo y evitando liberaciones externas, un principio de seguridad que lo convierte en uno de los diseños más estables del sector.
China busca liderar la nueva era de la energía del torio
El desarrollo de este megabuque forma parte de la estrategia nacional de China para consolidarse como potencia mundial en energía nuclear avanzada. En 2025, el país consiguió operar de manera estable el primer reactor experimental de torio en el desierto de Gobi, confirmando la viabilidad de una tecnología que otras naciones abandonaron hace más de medio siglo.
Con amplias reservas de torio en Mongolia Interior, el gobierno chino prevé aplicar este tipo de reactores a petroleros, buques de gran tonelaje y centrales flotantes. Su objetivo es reducir la dependencia de los combustibles fósiles y construir una flota marítima más eficiente, autónoma y sostenible.
Si las pruebas resultan exitosas, este megabuque podría marcar el inicio de una nueva etapa para el transporte marítimo mundial, en la que la energía nuclear de torio se combine con la innovación tecnológica para ofrecer un modelo de movilidad limpio, seguro y prácticamente ilimitado.