Investigadores de la Universidad de Illinois han identificado dos nuevas especies de cangrejos de río en el noroeste del Pacífico, una región donde la presión de las especies invasoras amenaza la supervivencia de la fauna nativa. Los nuevos crustáceos, denominados Pacifastacus okanaganensis y Pacifastacus malheurensis, fueron durante décadas confundidos con el cangrejo señal, una especie invasora ampliamente distribuida.
El descubrimiento, publicado en la revista Zootaxa, se logró tras exhaustivos análisis genéticos y morfológicos que permitieron distinguir estos cangrejos nativos, ahora reconocidos oficialmente. P. okanaganensis habita en el interior de la Columbia Británica y el estado de Washington, mientras que P. malheurensis sobrevive en arroyos y ríos del centro y este de Oregón.
La amenaza para estas nuevas especies es inminente. Las especies invasoras como el cangrejo oxidado y el cangrejo viril desplazan rápidamente a los cangrejos de río autóctonos, alterando el equilibrio de los ecosistemas acuáticos. El traslado irresponsable de cangrejos de un ecosistema a otro, ya sea por pesca, acuicultura o escapes accidentales, agrava la situación y pone en riesgo a estos animales recién descritos.
El equipo liderado por Eric Larson advierte que la conservación de estas especies solo será posible si se toman medidas urgentes para limitar la expansión de los invasores y proteger los hábitats fluviales. Identificar formalmente estas especies es el primer paso hacia su protección legal y la concienciación pública.
El caso del cangrejo de río desafortunado, P. malheurensis, es especialmente simbólico: fue identificado cuando su población ya había sido diezmada por el avance del cangrejo oxidado, ilustrando la fragilidad de los organismos nativos ante las invasiones biológicas.
Este hallazgo amplía la cifra de especies de cangrejos de río conocidas a nivel mundial y destaca la necesidad de monitorear la biodiversidad local antes de que las presiones humanas y biológicas borren especies que apenas comienzan a ser reconocidas por la ciencia.
Los investigadores esperan que la publicación motive acciones de conservación y evite el traslado de cangrejos entre cuerpos de agua, promoviendo un mayor respeto por la riqueza biológica nativa y la complejidad de los ecosistemas acuáticos.