Un nuevo estudio liderado por científicos de la Universidad de Oxford, la Universidad de Leeds y el University College de Londres arroja luz sobre un misterio de décadas: cómo empezó a solidificarse el núcleo interno de la Tierra. Los investigadores concluyen que el carbono fue el elemento clave que permitió la cristalización del hierro a gran profundidad.
El núcleo interno, una esfera metálica enterrada a más de 5.000 kilómetros bajo nuestros pies, crece lentamente mientras el hierro líquido que lo rodea se enfría. Hasta ahora se pensaba que el proceso requería un sobreenfriamiento extremo, de hasta 1.000 °C, algo incompatible con la evolución geológica de nuestro planeta.
Gracias a simulaciones computacionales a escala atómica, el equipo demostró que bastaba con que el núcleo contuviera un 3,8 % de carbono para que la solidificación fuera viable. Esta proporción redujo el sobreenfriamiento necesario a unos 266 °C, un escenario mucho más realista y compatible con la historia de la Tierra.
El hallazgo redefine la composición química del centro terrestre y confirma que el carbono aceleró el proceso de cristalización, evitando que el campo magnético colapsara. Según los autores, sin este elemento el núcleo interno sólido quizá nunca se habría formado.
El estudio también tiene implicaciones más allá de la geología. La existencia de un núcleo interno estable es lo que alimenta la geodinamo que genera el campo magnético. Este escudo invisible protege a la Tierra de la radiación solar y cósmica, y resulta vital para la vida tal como la conocemos.
Comprender cómo se formó y evolucionó el núcleo interno no solo ayuda a explicar el pasado de nuestro planeta, sino que también ofrece modelos para evaluar la habitabilidad de otros mundos rocosos. Allí donde haya núcleos ricos en carbono, las probabilidades de campos magnéticos protectores podrían ser mayores.
El carbono, presente en las profundidades de la Tierra, se revela así como un protagonista silencioso que garantizó la estabilidad y protección del planeta durante miles de millones de años.