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Una expedición científica estudia si el CO₂ puede almacenarse de forma permanente en rocas basálticas bajo el mar de Noruega

El buque MARIA S. MERIAN parte hacia la meseta de Vøring para analizar si el CO₂ puede transformarse en carbonato y quedar fijado en basaltos submarinos como método de almacenamiento climático

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Textura en primer plano de roca basáltica
Imagen ilustrativa. Créditos: Iceebook

La expedición MSM140 navega a bordo del buque de investigación MARIA S. MERIAN hacia la meseta de Vøring frente a Noruega. El objetivo es comprobar si las rocas basálticas del subsuelo marino pueden fijar dióxido de carbono de manera permanente mediante mineralización.

El equipo internacional trabajará hasta el 9 de octubre con un enfoque que combina geología marina y geofísica aplicada. La hipótesis plantea que el CO₂ inyectado reacciona con el agua y el basalto y forma carbonatos en pocos años con riesgo mínimo de fuga.

La campaña se integra en el proyecto PERBAS coordinado por GEOMAR. Los investigadores citan un potencial teórico global de almacenamiento en basaltos oceánicos del orden de decenas de miles de gigatoneladas lo que superaría con holgura las emisiones anuales actuales.

Cómo se realizará la investigación

El área de estudio se sitúa en el alto Skoll donde núcleos de perforación previos indican capas extensas de lava solidificada. Esta configuración sugiere volúmenes porosos y fracturas que podrían alojar CO₂ mineralizable.

Se aplicarán perfiles sísmicos de reflexión y refracción junto con métodos electromagnéticos marinos. A partir de los tiempos de viaje y de la respuesta eléctrica se estimarán propiedades físicas como velocidad del sonido resistividad y porosidad efectiva.

Los parámetros derivados alimentarán modelos numéricos que integran densidad permeabilidad y presión de poro. Con ello se elaborarán mapas de capacidad y de integridad del sello para identificar trampas aptas y rutas preferentes de flujo.

El consorcio probará un esquema de vigilancia remota que combina firmas sísmicas y electromagnéticas capaces de detectar cambios sutiles en el subsuelo. Variaciones anómalas indicarían migración de fluidos o pérdida de confinamiento.

La inteligencia artificial ayudará en el procesado masivo de datos y en la detección de patrones. Los algoritmos se entrenarán con ejemplos sintéticos y se validarán con observaciones reales para reducir la incertidumbre.

Durante el tránsito se desplegarán dos flotadores Argo al noreste de Islandia con el fin de cerrar una brecha de observación oceánica y mejorar el contexto hidrográfico regional de la campaña.

Una opción para mitigar el cambio climático

El almacenamiento mineral en basaltos ofrece un anclaje geológico estable y reducción de conflictos con otros usos marinos por su localización alejada de la costa. Ensayos en otras regiones ya mostraron mineralización rápida que convierte el gas en roca sólida.

El reto principal es logístico por la distancia a tierra y el transporte de CO₂ mar adentro con buques cisterna. La viabilidad a gran escala dependerá de la infraestructura de captura el coste de compresión y el diseño de una red de monitoreo robusta.

Los resultados de esta campaña aportarán una línea base para decidir si los basaltos del margen noruego pueden operar como almacén permanente de CO₂ y si el enfoque es escalable a otros márgenes continentales.

Preguntas frecuentes

¿Qué investiga la expedición MSM140 en Noruega?

Busca determinar si las rocas basálticas bajo el lecho marino pueden almacenar CO₂ de forma permanente y segura al transformarlo en carbonato.

¿Qué potencial tienen los depósitos de basalto submarino?

A nivel global podrían almacenar hasta 40.000 gigatoneladas de CO₂, una cifra varias veces superior a las emisiones anuales del planeta.

¿Cómo se evalúa la capacidad de almacenamiento?

Mediante estudios sísmicos, electromagnéticos y modelos geofísicos que permiten analizar densidad, conductividad y estabilidad de las rocas.

¿Por qué es importante este proyecto para el cambio climático?

Porque ofrece una vía complementaria para reducir el CO₂ atmosférico, al fijarlo como roca sólida y evitar que contribuya al calentamiento global.

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