Durante años, los glaciares del Pamir eran considerados una anomalía positiva dentro de la crisis climática mundial. Mientras los Alpes o los Andes perdían hielo de forma acelerada, en Tayikistán algunos glaciares parecían resistir. Pero un reciente estudio internacional confirma que esta estabilidad era solo temporal: desde 2018 el balance de masa glaciar entró en una fase crítica de declive.
El trabajo, dirigido por el Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria (ISTA) junto con investigadores locales y europeos, instaló una red de monitoreo en el glaciar Kyzylsu, en el corazón del Pamir noroccidental. A más de 3.400 metros de altitud, los sensores permitieron reconstruir el comportamiento de la cuenca entre 1999 y 2023, un periodo marcado por la falta de observaciones tras el colapso de la Unión Soviética.
Los resultados muestran que la disminución de las nevadas y el incremento del deshielo alteraron por completo la dinámica del glaciar. El sistema pasó de ser estable a perder masa de forma continua, comprometiendo una de las reservas de agua más importantes de Asia Central.
Un vacío de datos que duró décadas
El colapso de la URSS en los años noventa interrumpió gran parte de la red de estaciones meteorológicas y glaciológicas que vigilaban los Pamir. Esto dejó un vacío de información de más de 25 años que impidió anticipar cambios y comprender la resiliencia de los glaciares de la región.
Recién en 2021, el grupo de la profesora Francesca Pellicciotti, en colaboración con centros de Tayikistán, Suiza y Francia, logró instalar una estación de referencia. Con datos de campo, imágenes satelitales y simulaciones avanzadas, los científicos pudieron reconstruir la evolución de las últimas dos décadas y detectar el punto de inflexión de 2018.
Impacto en el agua y en las comunidades
El glaciar Kyzylsu alimenta la cuenca del río Amu Daria, fuente vital para millones de personas en Asia Central. La reducción del hielo amenaza la disponibilidad de agua para agricultura, consumo humano y ecosistemas, en una región ya marcada por la aridez.
Aunque el deshielo reciente compensa en parte la caída de las precipitaciones, los investigadores advierten que este proceso es insostenible. A medida que el glaciar se reduce, su capacidad de regulación hídrica se debilita y las comunidades aguas abajo quedan más expuestas a crisis de escasez.
Los habitantes locales, que colaboran en la vigilancia de las estaciones, han sido testigos directos de los cambios. Relatan variaciones en la nieve y en los cursos de agua que ahora los datos científicos confirman con precisión.
El futuro incierto del “Tercer Polo”
El Pamir forma parte de la alta montaña asiática, conocida como el “Tercer Polo” por sus enormes reservas de hielo. Sin embargo, lo que parecía una anomalía glaciológica frente al cambio climático está llegando a su fin. Los autores del estudio advierten que, sin esfuerzos internacionales sostenidos, será imposible prever y mitigar los impactos a gran escala.
El reto inmediato es mantener las nuevas redes de monitoreo activas durante décadas y fortalecer la cooperación científica con la población local. Solo con más datos será posible anticipar el ritmo del colapso y planificar medidas de adaptación en una región que depende críticamente del agua de deshielo.