Las ondas del este africanas, perturbaciones atmosféricas que cruzan África occidental hacia el Atlántico, se intensifican durante los años de La Niña. Así lo demuestra una investigación de la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas, Atmosféricas y de la Tierra de la Universidad de Miami en colaboración con el Centro Nacional de Investigación Atmosférica.
Estas ondas desempeñan un papel central en las lluvias de África y en la formación de la mayoría de los huracanes atlánticos. Los científicos analizaron más de cuatro décadas de datos meteorológicos para identificar cómo la interacción entre el fenómeno ENSO y estas perturbaciones modifica la actividad ciclónica.
El estudio muestra que en años de La Niña las ondas africanas son más intensas, con mayor humedad y más actividad tormentosa. Esto explicaría por qué las temporadas de huracanes en el Atlántico suelen ser más activas cuando este patrón climático está presente.
Según Quinton Lawton, investigador del NCAR y autor principal, los resultados aportan una explicación clave para entender las variaciones anuales en la intensidad de los huracanes. “Estos hallazgos mejoran la capacidad de anticipar lluvias, sequías y tormentas tropicales que impactan en millones de personas a ambos lados del Atlántico”, afirmó.
El trabajo destaca también el rol de estudiantes en la investigación, ya que se originó como un proyecto de tesis de pregrado que evolucionó hasta convertirse en un estudio publicado en la revista Journal of Climate. Los investigadores subrayan la importancia de la mentoría y la colaboración académica para generar ciencia aplicada a problemas globales.
Con mejores predicciones, las comunidades de África, el Caribe y las Américas pueden contar con más tiempo para prepararse ante el riesgo de fenómenos extremos, lo que convierte a este estudio en una herramienta valiosa para la gestión climática y la seguridad de poblaciones vulnerables.