Un nuevo modelo desarrollado por investigadores de la Universidad de Queensland advierte que la Gran Barrera de Coral podría perder la mayor parte de sus corales antes de que termine el siglo si el calentamiento global continúa al ritmo actual. El estudio, publicado en Nature Communications, combina datos climáticos recientes con una simulación sin precedentes que analiza 3.806 arrecifes individuales, su conectividad y su capacidad de adaptación frente al aumento de temperaturas.
Los científicos utilizaron ReefMod-GBR, un modelo que sigue el ciclo de vida de múltiples especies de coral y evalúa cómo reaccionan a cambios en la temperatura, la calidad del agua, las corrientes oceánicas, la presencia de la estrella de mar corona de espinas y el riesgo de ciclones y episodios de blanqueamiento. La investigadora Yves-Marie Bozec señaló que el modelo incorpora datos climáticos actualizados y factores ecológicos críticos, ofreciendo la visión más completa hasta la fecha del futuro del arrecife.
Según los resultados, los corales mostrarían un declive rápido antes de mediados de siglo en prácticamente todos los escenarios analizados. El único caso en el que se observa una recuperación parcial es aquel donde el calentamiento global se mantiene por debajo de los 2 °C hacia 2100, un objetivo alineado con el Acuerdo de París pero que, según los expertos, aún está lejos de cumplirse.
El profesor Peter Mumby, coautor del estudio, explicó que la velocidad del calentamiento es el factor más determinante. Incluso en escenarios moderados, los arrecifes que reciben aguas más frías debido a la mezcla oceánica o aquellos mejor conectados con fuentes de larvas muestran una mayor capacidad de resistencia, señal de que la gestión local sigue siendo clave. Proteger zonas estratégicas del sistema podría generar un beneficio tangible para mantener parte de la red de arrecifes.
Aun así, el panorama general es preocupante. El equipo destaca que, incluso con intervenciones locales, la presión global del cambio climático supera la capacidad natural de adaptación de los corales. Bozec advierte que el margen para evitar el colapso se está estrechando: reducir las emisiones de carbono y aliviar factores de estrés locales es esencial para dar a los corales una oportunidad real de sobrevivir.
El estudio se ha realizado con el apoyo del Programa de Restauración y Adaptación de Arrecifes, financiado por el Gobierno australiano y la Fundación de la Gran Barrera de Coral, junto con la colaboración del CSIRO y el Instituto Australiano de Ciencias Marinas. Para los autores, el mensaje es claro: el futuro de la Gran Barrera de Coral depende tanto de decisiones globales sobre emisiones como de estrategias locales que fortalezcan la resiliencia de los arrecifes.
Fuente: Nature