Los centros de datos consumen cantidades masivas de electricidad para mantener operativos los servidores que sostienen la economía digital. Una gran parte de esa energía se pierde en forma de calor residual, que normalmente se expulsa al aire sin ningún aprovechamiento. Ahora, investigadores de la Universidad Rice han demostrado que este recurso puede transformarse en energía limpia mediante un sistema híbrido innovador.
El proyecto combina un ciclo orgánico de Rankine (ORC) con colectores solares planos instalados en las azoteas. Esta integración permite elevar la temperatura del refrigerante que transporta el calor antes de llegar al ORC, resolviendo así el principal desafío técnico: la baja temperatura del aire caliente de los centros de datos, que lo hacía ineficiente para la generación de electricidad.
Laura Schaefer, profesora de Ingeniería Mecánica en Rice y coautora del estudio, explicó que el objetivo era aprovechar ese “río invisible de aire caliente” que generan las instalaciones. Según la investigadora, al sumar la energía solar térmica se multiplica la cantidad de electricidad que puede recuperarse sin aumentar la demanda eléctrica del sistema de refrigeración.
El modelo fue probado en dos de los principales centros de datos de Estados Unidos: Ashburn, en Virginia, y Los Ángeles, en California. Los resultados mostraron un incremento del 60 % en la electricidad recuperada en Ashburn y del 80 % en Los Ángeles, donde las condiciones de radiación solar son más favorables.
El estudio también reveló una reducción significativa en los costes de la energía recuperada: un 5,5 % en el caso de Ashburn y hasta un 16,5 % en Los Ángeles. Esto confirma que la viabilidad económica del sistema es mayor en climas soleados, aunque incluso en entornos más fríos o nublados puede ofrecer beneficios relevantes.
Los investigadores destacaron que esta tecnología se adapta especialmente bien a los centros de datos modernos, que ya emplean sistemas de refrigeración líquida en lugar de aire. Estas condiciones, consideradas un desafío por la industria, se convierten en una ventaja al integrarse con la energía solar para optimizar la recuperación eléctrica.
Otro aspecto positivo es que el sistema utiliza colectores solares asequibles y de bajo perfil, similares a los que se emplean habitualmente para calentar agua en los hogares. Su instalación en las cubiertas de los centros de datos no requiere modificaciones estructurales complejas, lo que facilita su adopción en instalaciones existentes.
El equipo de Rice plantea que el siguiente paso será realizar una prueba piloto en condiciones reales. Además, se estudia la posibilidad de incorporar almacenamiento térmico, lo que permitiría guardar el calor captado durante el día para seguir generando electricidad durante la noche, ampliando así la eficiencia del sistema.
Para Schaefer, esta propuesta no reemplaza otros esfuerzos de eficiencia energética, pero aporta una herramienta complementaria en la transición hacia una economía digital sostenible. “Convertimos lo que era una debilidad en una fortaleza: ahora el calor residual de los centros de datos puede convertirse en una fuente de energía renovable”, concluyó.