De revolucionar la informática a intentar redefinir la energía global. Bill Gates ha decidido llevar su apuesta por la innovación tecnológica al mar, donde los buques cargueros son responsables de cerca del 3% de las emisiones de CO₂ en el planeta. Su objetivo: reemplazar los motores diésel de estos gigantes por reactores nucleares seguros, compactos y sin emisiones directas.
El fundador de Microsoft ha invertido miles de millones en TerraPower, su empresa de energía nuclear avanzada, y ahora busca que la propulsión marítima dé un salto histórico. El proyecto ya cuenta con un socio estratégico de peso: HD Hyundai, uno de los mayores constructores navales del mundo.
De TerraPower a los océanos
TerraPower nació en 2006 con la ambición de desarrollar reactores de cuarta generación, más pequeños, eficientes y con menos residuos. Entre sus diseños destacan el Natrium, basado en refrigeración por sodio líquido y almacenamiento térmico en sales fundidas, y el reactor de onda viajera.
La colaboración con HD Hyundai marca un paso más: trasladar esa tecnología a los buques cargueros. La compañía ya diseña un portacontenedores de 15.000 TEU que funcionará con SMR (Small Modular Reactors), con una inversión que supera los 200 millones de dólares y previsión de surcar los mares hacia 2030.
El problema de las emisiones marítimas
El transporte marítimo mueve el 90% del comercio mundial, pero también es una de las grandes fuentes de CO₂. Sus emisiones equivalen a las de países enteros como Alemania o Japón, y la presión internacional para reducirlas va en aumento.
Las alternativas no han sido suficientes: la electrificación resulta inviable en rutas transoceánicas y los biocombustibles aún no tienen escala. En ese escenario, la fisión nuclear modular aparece como la única opción capaz de recortar emisiones de manera drástica.
Reactores SMR: pequeños, seguros y adaptables
Los SMR son reactores nucleares compactos, diseñados para fabricarse en serie y a menor coste. Su tamaño permite integrarlos incluso en la sala de máquinas de un buque, algo impensable con la nuclear tradicional.
Además, el uso de refrigeración por sodio líquido y almacenamiento en sales fundidas los hace más seguros y flexibles. No dependen de grandes infraestructuras y pueden ajustarse a la demanda de cada trayecto.
Más allá de los barcos, Gates cree que estos reactores servirán también para producir hidrógeno verde en alta mar o alimentar redes eléctricas flotantes, lo que ampliaría su valor estratégico en la transición energética.
Un cambio de paradigma energético
Para Gates, este proyecto no es solo un experimento tecnológico. Es la oportunidad de abrir una nueva cadena de suministro nuclear global y transformar sectores completos de la economía mundial. La alianza con HD Hyundai se interpreta como el inicio de esa expansión.
De la informática al mar
El recorrido de Gates refleja un cambio de prioridades. Primero revolucionó el software, después se volcó en la salud global y ahora quiere dejar su huella en la transición energética. El paso de la informática al océano muestra hasta qué punto el cambio climático se ha convertido en el gran reto del siglo XXI.
Si su visión prospera, los océanos dejarán de ser una de las principales fuentes de CO₂ y podrían convertirse en el escenario de una auténtica revolución energética impulsada por la fisión nuclear.