Portugal vive horas de luto tras el accidente del funicular Gloria, uno de los símbolos turísticos de Lisboa, que dejó 16 muertos y más de 20 heridos. El siniestro ocurrió el miércoles por la tarde cuando el vagón superior se precipitó por la empinada pendiente de 265 metros y terminó estrellándose contra un edificio en el centro de la capital.
De los 40 pasajeros que viajaban a bordo, 15 murieron en el lugar y una víctima más falleció horas después en el hospital. Entre los heridos hay ciudadanos portugueses y extranjeros de distintas nacionalidades, incluidos alemanes, españoles, italianos y un niño de tres años con lesiones leves.
Las autoridades confirmaron que el cable de tracción se rompió, lo que dejó al funicular sin frenos en su descenso. Imágenes grabadas por transeúntes mostraron el vagón amarillo fuera de control antes de chocar violentamente en la parte baja de la cuesta.
El primer ministro, Luís Montenegro, calificó el hecho como “una de las mayores tragedias humanas de la historia reciente de Portugal” y anunció una investigación a cargo de la Policía Judicial. El Papa Francisco también envió sus condolencias a las familias de las víctimas y a los equipos de rescate.
La empresa pública Carris, operadora del funicular, aseguró que cumplía con protocolos de mantenimiento diarios y semanales, aunque un sindicato había advertido previamente de problemas con la tensión del cable. La Fiscalía abrió una causa formal para esclarecer responsabilidades.
Lisboa declaró día de luto nacional y cerró de manera preventiva los otros dos funiculares de la ciudad. El funeral colectivo por las víctimas se celebrará el próximo fin de semana, mientras continúan las labores de apoyo a familiares y heridos.