16 Feb 2025 - 13:23 UTC

Una anomalía radiactiva en el fondo del Océano desconcierta a los científicos

En un hallazgo asombroso, un grupo de científicos ha identificado una anomalía de berilio-10 en el fondo del Océano Pacífico, un isótopo radiactivo cuya presencia en concentraciones inusuales podría tener implicaciones profundas para la geocronología y la comprensión de eventos cósmicos. Este fenómeno, que ocurrió hace 10 millones de años, ha dejado perplejos a los investigadores, quienes aún no han podido determinar con certeza su origen.

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Aldo Venuta Rodríguez - Editor Iceebook
Imagen del océano, capturada desde una vista aérea que muestra la textura profunda y oscura de sus aguas, representando el vasto e inexplorado mundo submarino.

En el corazón de este misterio se encuentra el berilio-10, un isótopo radiactivo generado cuando los rayos cósmicos colisionan con la atmósfera terrestre. A medida que este isótopo se deposita lentamente en los océanos, se ha utilizado como herramienta geológica para datar formaciones marinas. Sin embargo, el descubrimiento de una anomalía significativa en las muestras extraídas del fondo marino, específicamente entre 9 y 11,5 millones de años atrás, desafía las expectativas previas de los científicos.

La investigación, liderada por Dominik Koll y su equipo, fue publicada en la revista Nature Communications y revela que la concentración de berilio-10 en los sedimentos del Pacífico fue mucho más alta de lo que se había anticipado. "Encontramos casi el doble de berilio-10 de lo que habíamos previsto", comenta Koll en el estudio, señalando que esta anomalía podría ser crucial para la datación de registros marinos, al proporcionar un marcador temporal más preciso.

El origen de esta anomalía sigue siendo incierto, pero existen varias teorías. Una de las principales hipótesis sugiere que el fenómeno podría estar relacionado con un cambio drástico en las corrientes oceánicas que alteró la distribución del berilio-10 en el océano Pacífico. Otra posibilidad es que se haya producido un evento astrofísico, como una supernova cercana o el paso del sistema solar a través de una nube de gas interestelar, lo que podría haber incrementado la radiación cósmica y, por ende, la producción de berilio-10.

El hecho de que esta anomalía se haya encontrado en muestras de sedimentos procedentes de áreas distantes del Pacífico, separadas por casi 3.000 kilómetros, sugiere que el fenómeno no es local. Esto lleva a los investigadores a explorar la posibilidad de un evento global, de magnitud significativa, que podría haber alterado los niveles de radiación cósmica en la atmósfera.

Los científicos están utilizando esta anomalía como una posible "señal" que podría servir para alinear cronologías de diferentes archivos geológicos, permitiendo una mayor precisión en la datación de eventos marinos. La relación entre el berilio-10 y otras formaciones geológicas, como el evento Laschamp, abre la puerta a nuevos métodos de investigación para explorar la historia de la Tierra en escalas de tiempo mayores.

Aunque las teorías actuales son interesantes, se necesitan más datos y técnicas analíticas avanzadas para confirmar el origen exacto de la anomalía. A medida que los científicos continúan su investigación, los descubrimientos futuros podrían desvelar un nuevo capítulo en la comprensión de los fenómenos cósmicos y su impacto en nuestro planeta.