Lisboa vivió este miércoles una de sus jornadas más trágicas tras el descarrilamiento del funicular Gloria, un símbolo turístico de la capital portuguesa. El accidente se produjo en la empinada cuesta que conecta la Avenida da Liberdade con el Barrio Alto y dejó al menos 15 muertos y más de 20 heridos, según confirmó Protección Civil.
El vehículo, con capacidad para 42 pasajeros, quedó completamente destrozado tras impactar contra un edificio. Entre los heridos, cinco se encuentran en estado crítico y varios permanecen hospitalizados. Testigos presenciales describieron que el convoy descendió sin frenos hasta chocar violentamente en la parte baja de la calle.
Equipos de bomberos y Policía acudieron de inmediato al lugar para rescatar a los pasajeros atrapados entre los restos. Imágenes difundidas en redes sociales muestran la estructura del funicular partida y rodeada de humo mientras transeúntes y servicios de emergencia intentaban socorrer a las víctimas.
Reacciones oficiales tras la tragedia
El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, expresó su pesar por las víctimas y transmitió solidaridad a las familias afectadas. “Es un día de luto para la ciudad de Lisboa”, declaró el alcalde Carlos Moedas, que se desplazó al lugar del accidente. El primer ministro, Luís Montenegro, anunció una investigación inmediata para esclarecer las causas.
La Policía Judicial asumió la pesquisa y trabaja junto a técnicos de la empresa pública Carris, responsable de los elevadores. En un comunicado, la compañía aseguró que todos los protocolos de mantenimiento estaban vigentes, aunque en los últimos años se habían denunciado problemas en el servicio.
Antecedentes y mantenimiento del funicular
El funicular Gloria fue inaugurado en 1885 y declarado monumento nacional en 2002. Transporta cada año a más de tres millones de pasajeros y es una de las atracciones más fotografiadas de la ciudad. Sin embargo, no es la primera vez que sufre incidentes: en 2018 se registró un percance por fallos de mantenimiento y en 2022 se externalizó la gestión a una empresa privada tras denuncias de los trabajadores.
Las autoridades portuguesas han declarado duelo oficial y recalcaron que este accidente obliga a revisar los protocolos de seguridad de uno de los transportes más emblemáticos de Lisboa. La investigación preliminar deberá determinar si se trató de un fallo mecánico o humano en el control del vehículo.