La construcción de la Jeddah Tower, el ambicioso rascacielos que promete redefinir los límites de la arquitectura moderna, ha vuelto a ponerse en marcha después de más de cinco años detenida. El proyecto, impulsado por la Kingdom Holding Company, apunta a alcanzar los 1.001 metros de altura, superando ampliamente al Burj Khalifa de Dubái.
La reanudación fue anunciada oficialmente en enero de 2025 durante una ceremonia en Yeda, donde se vertió el concreto del piso 64, marcando el reinicio de una obra que había quedado suspendida en 2018 por problemas financieros y administrativos. Con este paso, Arabia Saudita busca recuperar el liderazgo en el horizonte mundial de los rascacielos.
El diseño de la torre está firmado por Adrian Smith + Gordon Gill Architecture, el mismo estudio que concibió el Burj Khalifa. Su forma estilizada de trípode fue pensada para resistir vientos extremos y reducir el impacto estructural a alturas nunca antes alcanzadas.
Una proeza técnica que desafía los límites de la ingeniería
Construir un edificio de más de un kilómetro de altura supone un reto inédito para la ingeniería moderna. El plan actual contempla completar un piso cada cuatro días, un ritmo que, de mantenerse, permitiría culminar la torre en 2028. El proyecto requerirá sistemas de elevación de nueva generación y materiales capaces de soportar presiones atmosféricas y térmicas extremas.
La torre contará con 167 plantas y el mirador más alto del planeta, ubicado en el piso 157, que ofrecerá una vista panorámica del mar Rojo y el desierto saudí. Los ingenieros también han diseñado un sistema de ascensores que viajará a una velocidad de hasta 10 metros por segundo, una hazaña tecnológica sin precedentes.
La estructura, completamente revestida en vidrio, integrará tecnologías de eficiencia energética y ventilación natural para reducir el consumo eléctrico en un entorno de temperaturas superiores a los 40 grados. Este enfoque busca posicionar el proyecto dentro de la nueva generación de rascacielos sostenibles.
Un símbolo del nuevo desarrollo urbano saudí
Más allá del récord arquitectónico, la Jeddah Tower forma parte de un plan económico más amplio: la Jeddah Economic City. Este nuevo distrito combinará espacios residenciales, hoteles, centros financieros y zonas comerciales de lujo, alineándose con la Visión 2030 impulsada por el gobierno saudí para diversificar su economía más allá del petróleo.
El edificio albergará un hotel Four Seasons, departamentos de alta gama y oficinas corporativas destinadas a atraer inversión internacional. Se espera que su inauguración impulse el turismo de lujo y consolide a Yeda como un centro estratégico en la región del Golfo.
Las autoridades saudíes consideran que la torre será un símbolo de modernidad y una declaración de intenciones ante el mundo: demostrar que el país está preparado para competir en innovación, ingeniería y diseño urbano con las principales potencias globales.
A su alrededor, ya se están planificando carreteras, áreas verdes y zonas de entretenimiento que transformarán el norte de Yeda en una ciudad vertical. La torre, más que un proyecto arquitectónico, representa una visión de futuro en la que el horizonte saudí se eleva literalmente hacia el cielo.
Si los plazos se cumplen, en 2028 el mundo presenciará el nacimiento del edificio más alto jamás construido, una estructura que redefinirá no solo el skyline de Arabia Saudita, sino también la historia misma de la arquitectura contemporánea.