Irán ha confirmado que el Centro Espacial Chabahar, el complejo de lanzamiento más grande de Asia Occidental, está listo para su primer lanzamiento orbital. La instalación, gestionada por la Agencia Espacial Iraní, representa un paso histórico hacia la autonomía satelital del país en medio de las sanciones internacionales y la competencia tecnológica con las potencias mundiales.
El jefe de la Agencia Espacial Iraní, Hassan Salarieh, anunció que la primera fase del proyecto, dedicada a cohetes de combustible sólido, ya está completa. Esta etapa permitirá a Teherán realizar lanzamientos orbitales de pequeño y mediano alcance, mientras la segunda fase, centrada en cohetes de combustible líquido, se encuentra en proceso de diseño avanzado.
El complejo está ubicado en la ciudad portuaria de Chabahar, en el extremo suroriental del país, a orillas del Golfo de Omán. Su posición geográfica cercana al ecuador ofrece importantes ventajas de eficiencia de lanzamiento y amplía el rango de inclinaciones orbitales disponibles, lo que permite a Irán colocar satélites en órbitas heliosincrónicas, polares y geoestacionarias con menor consumo de combustible.
Esta capacidad, antes reservada a potencias espaciales como Estados Unidos, China o Rusia, permitirá a Irán lanzar cargas útiles más pesadas y mejorar la precisión de sus misiones. Además, la orientación sur del puerto espacial facilita la recuperación de etapas y minimiza riesgos sobre zonas pobladas, un avance respecto a los anteriores centros de lanzamiento de Semnan y Qom.
Salarieh destacó que el centro de Chabahar está diseñado para impulsar tanto misiones civiles como de defensa. Los próximos lanzamientos incluirán los satélites de observación “Zafar-2” y “Paya”, que se lanzarán mediante vehículos extranjeros, mientras que el satélite nacional “Nahid-2” utilizará el cohete iraní “Simorgh”.
El programa también contempla la puesta en órbita de la constelación “Mártir Soleimani”, formada inicialmente por una veintena de nanosatélites de banda estrecha para la transmisión de datos en todo el país. En paralelo, el sector privado avanza con proyectos como el satélite “Kosar”, capaz de captar imágenes con una resolución de hasta cuatro metros.
La ubicación de Chabahar no solo ofrece ventajas técnicas. Su proximidad a la Base Naval de Makran permite una coordinación directa entre la Armada iraní y la Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, consolidando el complejo como un activo estratégico de doble uso, con aplicaciones tanto espaciales como de defensa marítima.
El lanzamiento inaugural de Chabahar simboliza la entrada definitiva de Irán en la competencia espacial de Asia. Para Teherán, este avance no solo busca demostrar capacidad tecnológica, sino también enviar un mensaje político: que el país puede alcanzar soberanía en el espacio incluso bajo presión internacional. El Golfo de Omán, escenario de rivalidades geopolíticas, será el punto de partida de su próxima gran ambición.