Un equipo de la Universidad de Catania ha descubierto en la zona costera de Fontane Bianche, en Siracusa, los restos fósiles de un elefante enano del Pleistoceno. El hallazgo, confirmado por el geólogo Fabio Branca, representa una de las pruebas más completas del fenómeno de nanismo insular en los grandes mamíferos del Mediterráneo.
Los restos pertenecen a la especie Palaeoloxodon mnaidriensis, un descendiente directo del elefante europeo Palaeoloxodon antiquus, que habitó la isla hace entre 200.000 y 150.000 años. Con una altura estimada de entre 1,8 y 2 metros, esta especie era la mitad del tamaño de su ancestro continental, un ejemplo claro de cómo el aislamiento geográfico transformó la fauna siciliana.
Según los investigadores, la ausencia de depredadores y los recursos limitados del entorno insular impulsaron esta reducción de tamaño, una estrategia evolutiva que favorecía el ahorro energético. La profesora Rosanna Sanfilippo, de la Universidad de Catania, explicó que “estos animales evolucionaron en un ecosistema cerrado, donde ser pequeño significaba sobrevivir mejor”.
El fósil fue hallado en un afloramiento con restos de macrofauna vertebrada y su identificación fue confirmada tras varias inspecciones por la Superintendencia de Bienes Culturales y Ambientales de Siracusa. Entre los especialistas que participaron también se encontraban la arqueóloga Gabriella Ancona y el geólogo Luigi Agnone.
El hallazgo complementa los estudios recientes de las universidades de Padua y Zaragoza, que en septiembre de 2025 revelaron que los elefantes enanos sicilianos eran pastadores, alimentándose de hierbas y plantas duras que erosionaban sus dientes. Ambos trabajos contribuyen a entender cómo el aislamiento y las condiciones climáticas del Pleistoceno moldearon la evolución de la fauna mediterránea.
Los fósiles de Fontane Bianche se suman a otros hallazgos emblemáticos, como los restos de Palaeoloxodon falconeri en la cueva de Spinagallo, el elefante más pequeño conocido, de apenas un metro de altura. Estos descubrimientos confirman que Sicilia fue un verdadero laboratorio natural de evolución insular durante el Pleistoceno.
En los próximos meses, el equipo científico de la Universidad de Catania, junto con la Superintendencia de Siracusa, llevará a cabo estudios más detallados sobre el fósil. El objetivo es reconstruir el entorno ambiental del área y determinar si el ejemplar formaba parte de una población estable o de una migración puntual desde el continente.
“Este descubrimiento no solo amplía nuestro conocimiento sobre los elefantes enanos, sino que también nos recuerda la importancia de preservar el patrimonio geológico y paleontológico de Sicilia”, destacó el profesor Rosolino Cirrincione, director del Departamento de Ciencias Biológicas, Geológicas y Ambientales. “Cada fósil hallado nos habla de un pasado que sigue vivo bajo nuestros pies”.