Los científicos han dado un paso decisivo en la comprensión de uno de los fenómenos más peligrosos asociados a los megaincendios. Por primera vez, un modelo del sistema terrestre logró simular tormentas eléctricas generadas directamente por incendios forestales, conocidas como nubes pirocumulonimbus.
La investigación, publicada en Geophysical Research Letters y liderada por el Instituto de Investigación del Desierto (DRI) en Estados Unidos, recreó con precisión la formación de la tormenta del incendio Creek en California en 2020, considerada una de las más grandes registradas en el país.
El equipo también logró replicar tormentas vinculadas al incendio Dixie de 2021, pese a que se desarrollaron en condiciones atmosféricas muy diferentes. Según el investigador Ziming Ke, este avance abre el camino para incluir incendios extremos en los modelos climáticos globales con un nivel de detalle nunca alcanzado.
Estas tormentas se originan cuando el calor extremo de un incendio eleva aire, humo y vapor de agua hacia la atmósfera superior. Allí forman nubes gigantescas que pueden generar rayos, propagar el fuego y lanzar aerosoles a capas altas, con efectos comparables a los de una erupción volcánica.
El impacto va mucho más allá del incendio original. Los aerosoles y el humo pueden permanecer en la atmósfera durante meses, alterar la radiación solar, afectar la capa de ozono y acelerar el deshielo en regiones polares, influyendo así en el equilibrio climático global.
Para lograr estas simulaciones, los investigadores emplearon el modelo E3SM del Departamento de Energía de EE.UU., integrando emisiones de alta resolución y datos sobre transporte de humedad inducido por incendios. Esta combinación permitió capturar cómo los factores locales amplifican el desarrollo de las nubes.
El trabajo contó con la colaboración de la Universidad de California en Irvine, el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore y el Laboratorio Nacional del Pacífico Noroeste. Los expertos afirman que este tipo de modelización es clave para mejorar la preparación frente a incendios cada vez más intensos y frecuentes.
Los investigadores advierten que el aumento de megaincendios por el cambio climático multiplicará el número de tormentas pirocumulonimbus en las próximas décadas. Incorporarlas en los modelos globales es esencial para comprender sus riesgos y anticipar sus consecuencias a largo plazo en el clima del planeta.