Un equipo de la Universidad de Queensland resolvió un misterio clínico que desconcertaba a médicos en África. Las mordeduras de mamba, una de las serpientes más letales del continente, a menudo mejoraban con antiveneno para luego empeorar, causando espasmos dolorosos e incontrolables.
El profesor Bryan Fry explicó que el veneno de la mamba negra, la mamba verde occidental y la mamba de Jameson no solo bloquea las señales nerviosas en los músculos, produciendo parálisis flácida, sino que también ataca otra parte del sistema nervioso, provocando parálisis espástica.
Los antivenenos tradicionales solo neutralizan la primera fase, lo que explica por qué los pacientes recuperan fuerza muscular pero luego desarrollan espasmos severos. “Es como tratar una enfermedad y revelar otra”, resumió Fry.
El hallazgo fue posible gracias a experimentos dirigidos por el doctorando Lee Jones, quien observó cómo el antiveneno desenmascaraba efectos ocultos en los receptores presinápticos. Esto cambia la forma en que se entiende la neurotoxicidad de las mambas.
La investigación, publicada en la revista Toxins, también mostró variaciones en la potencia del veneno según el origen geográfico de las serpientes, lo que complica aún más los tratamientos en distintas regiones de África.
Los científicos creen que el estudio abre la puerta al desarrollo de antivenenos especializados capaces de neutralizar todo el espectro del veneno. Para Fry, se trata de un llamado directo a médicos y fabricantes para salvar miles de vidas cada año.