China completó este sábado un nuevo lanzamiento espacial desde el mar. A las 10:20 de la mañana, hora de Pekín, un cohete Gravity-1 partió desde las aguas cercanas a la ciudad costera de Haiyang, en la provincia oriental de Shandong, colocando tres satélites en sus órbitas planificadas.
La misión fue dirigida por el Centro de Lanzamiento de Satélites de Taiyuan y representa la segunda operación en alta mar del vehículo desarrollado por la empresa privada Orienspace. La compañía destacó que el vuelo confirma la fiabilidad del sistema y su transición a la fase comercial.
A bordo viajaban el satélite geológico de Jiangsu, también conocido como Jixing Wideband 02B07, y los Shutianyu 01 y 02, dos pequeños satélites experimentales diseñados por Geespace para rastrear basura espacial y objetos en desuso en órbita.
Un paso más en los lanzamientos marítimos chinos
El despegue de hoy reafirma la apuesta de China por los lanzamientos desde plataformas flotantes en el mar Amarillo. Este método reduce el riesgo sobre tierra firme y permite mayor flexibilidad en la selección de trayectorias.
El Gravity-1, que mide 30 metros de altura y pesa más de 400 toneladas, utiliza propulsión sólida en sus tres primeras etapas y puede transportar hasta 4.200 kilogramos a una órbita sincrónica al Sol. El primer vuelo de este modelo se realizó en enero de 2024.
Tras el lanzamiento, Orienspace informó que se realizaron mejoras en el control de estabilidad y en la precisión de inserción orbital, logrando alcanzar con éxito múltiples órbitas. La compañía planea ahora producir el vehículo en masa para atender la demanda de constelaciones de satélites.
Participación comercial y transmisión en directo
La misión contó con el patrocinio del grupo de moda HLA, que colocó su logotipo a lo largo del fuselaje del cohete. Además, el lanzamiento fue transmitido en vivo en colaboración con el portal Huanqiu.com, reflejando la creciente integración entre empresas privadas y el sector espacial chino.
El lanzamiento del Gravity-1 fue el número 61 realizado desde China en lo que va de 2025, una cifra que consolida al país como uno de los actores más activos en el panorama aeroespacial mundial.