Utilizando una red global de radiotelescopios, un grupo de astrónomos logró identificar el objeto oscuro de menor masa jamás detectado en el universo. El hallazgo, descrito en las revistas Nature Astronomy y Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, podría abrir una nueva etapa en el estudio de la materia oscura.
El descubrimiento fue posible gracias a la forma en que el objeto distorsiona la luz de una galaxia lejana, un efecto conocido como lente gravitacional. Esa pequeña distorsión permitió a los científicos medir su masa, que se estima en alrededor de un millón de veces la del Sol.
Chris Fassnacht, profesor de la Universidad de California en Davis y coautor del estudio, dijo que detectar algo tan pequeño a tal distancia “es un logro impresionante que nos ayuda a entender la estructura invisible del universo”.
El objeto, que no emite luz ni radiación, fue identificado gracias a un “pinzamiento” en la imagen de una galaxia mucho mayor, como si un espejo tuviera una leve imperfección. Ese detalle fue la pista decisiva.
Un rompecabezas cósmico con implicaciones profundas
Los investigadores sospechan que podría tratarse de un cúmulo compacto de materia oscura, cien veces más pequeño que cualquier otro detectado hasta ahora, o de una diminuta galaxia enana inactiva. Ambas hipótesis apuntan a escenarios distintos sobre cómo se formaron las estructuras del universo.
Si se confirma que es un cúmulo de materia oscura, el hallazgo reforzaría la teoría de la “materia oscura fría”, que sostiene que el universo está poblado por incontables masas invisibles que determinan la distribución de galaxias y estrellas.
Telescopios del tamaño de la Tierra
Para capturar la señal, el equipo combinó datos del Telescopio Green Bank de Estados Unidos, el Very Long Baseline Array de Hawái y la red europea EVN, creando un “superojo” con la resolución de un telescopio del tamaño de la Tierra.
Devon Powell, del Instituto Max Planck de Astrofísica, señaló que “nuestros datos confirman las predicciones más conservadoras del modelo cósmico, pero aún queda mucho por descubrir”. El equipo ahora busca otros objetos similares para determinar si su número coincide con las teorías actuales.
Durante la próxima década, el Observatorio Vera C. Rubin y otros instrumentos seguirán rastreando el cielo en busca de estas pequeñas distorsiones. Si logran encontrarlas con frecuencia, podríamos estar frente a una nueva forma de “cartografiar” la materia invisible del cosmos.