El corazón de la Vía Láctea guarda un misterio que intriga a los astrónomos. A pesar de concentrar una enorme cantidad de gas y polvo —el combustible natural para crear nuevas estrellas—, el ritmo de formación estelar allí es sorprendentemente bajo. Un nuevo estudio del Instituto SETI, en colaboración con el IPAC de Caltech, ofrece la evidencia más detallada hasta ahora de este fenómeno.
La investigación, publicada el 9 de junio de 2025, utilizó datos del Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja (SOFIA), junto con observaciones del telescopio espacial Spitzer y del observatorio Herschel. El equipo, liderado por el astrofísico James De Buizer, examinó tres regiones clave de formación estelar situadas a solo 300 años luz del agujero negro supermasivo en el centro galáctico, Sgr B1, Sgr B2 y Sgr C.
A pesar de su extrema densidad y de contener todos los ingredientes necesarios para fabricar estrellas de gran masa, estas regiones parecen producir menos estrellas que zonas similares más alejadas del núcleo galáctico. “Descubrimos que, aunque sí se están formando estrellas masivas en el centro de la Vía Láctea, la tasa es considerablemente más baja que en otras partes de la galaxia”, explicó De Buizer.
Las observaciones revelan que las condiciones del entorno central podrían estar impidiendo que las nubes de gas permanezcan estables el tiempo suficiente para formar cúmulos estelares grandes. Estas zonas orbitan rápidamente alrededor del agujero negro, interactúan con estrellas viejas y sufren la intensa radiación del entorno, lo que interrumpe los procesos de formación estelar antes de que puedan completarse.
La región Sgr B2, sin embargo, destaca como una excepción. Aunque su ritmo actual de formación es bajo, mantiene una reserva de gas y polvo denso que podría dar lugar a un cúmulo estelar en el futuro cercano. Este hallazgo sugiere que algunas zonas del centro galáctico conservan el potencial para reactivar episodios de nacimiento estelar.
“Estas regiones son muy parecidas a las guarderías estelares de otras partes de la galaxia, pero alcanzan masas estelares menores”, señaló la investigadora Wanggi Lim, del IPAC. “Podrían representar una nueva categoría de viveros estelares que solo se forman bajo las condiciones extremas del centro galáctico”.
El estudio refuerza la idea de que el entorno turbulento del núcleo de la Vía Láctea desempeña un papel determinante en la evolución de las estrellas y del propio centro galáctico. Con las futuras misiones infrarrojas y radiotelescopios de nueva generación, los científicos esperan desentrañar por qué el corazón de nuestra galaxia, tan rico en materia, parece ser tan reacio a crear nuevas estrellas.