Un hallazgo en Särdal, Suecia, está redefiniendo la Edad del Hierro nórdica. Publicado el 15 de septiembre de 2025 en la Journal of Archaeological Science, el estudio de la Universidad de Gotemburgo detalla un lingote plano-convexo, el primero de su tipo en Suecia. Inicialmente confundido con un artefacto de la Edad del Bronce, análisis químicos revelaron que está hecho de una aleación de cobre, zinc, estaño y plomo, típica del período prerromano.
La forma y tamaño del lingote desconcertaron a los arqueólogos. “Pensábamos que era de la Edad del Bronce, pero su composición nos sorprendió”, afirmó Serena Sabatini, autora principal. Los análisis isotópicos y químicos confirmaron que data de la Edad del Hierro, entre el 500 y el 1 a.C., destacando el valor de la arqueometalurgia para datar hallazgos sin contexto.
Los lingotes plano-convexos se usaban para transportar metales en la antigüedad. Comunes en el Mediterráneo y la costa atlántica, son raros en el norte de Europa. Este hallazgo en Särdal sugiere que las comunidades nórdicas participaban en redes comerciales amplias, conectando Suecia con otras regiones durante la Edad del Hierro prerromana.
Sin un contexto arqueológico claro, el equipo recurrió a técnicas de arqueometalurgia. Análisis de isótopos de plomo y elementos traza rastrearon el origen del metal, revelando su cronología. Desde los años 80, estos métodos han permitido identificar rutas comerciales antiguas, conectando regiones mineras con artefactos hallados a gran distancia.
La colaboración con arqueólogos polacos fue clave para el descubrimiento. Compararon el lingote de Särdal con otros de los lagos de Iława, Polonia, con una composición casi idéntica. “Sin este trabajo en equipo, no habríamos entendido su significado”, dijo Sabatini. Esto apunta a redes comerciales activas en la zona báltica.
El estudio combinó datos químicos con información histórica y arqueológica. La similitud con los lingotes polacos refuerza teorías sobre contactos entre comunidades nórdicas y bálticas hace más de 2,000 años. Esto desafía la idea de un norte europeo aislado durante la Edad del Hierro prerromana, sugiriendo un comercio dinámico.
“Los hallazgos aislados pueden contar grandes historias si se analizan bien”, afirmó Sabatini. Este enfoque interdisciplinario, uniendo ciencia y arqueología, revela cómo las comunidades nórdicas comerciaban con otras regiones, conectando Suecia con Europa en la antigüedad, según el estudio de Gotemburgo.
La colaboración internacional con Polonia permitió descubrir patrones ocultos. Comparar datos confirmó la existencia de redes bálticas, destacando la importancia del intercambio científico en la arqueología para entender el pasado.
Este descubrimiento en Särdal invita a reexaminar otros artefactos nórdicos. Podrían revelar más conexiones prehistóricas en el norte de Europa, abriendo nuevas perspectivas sobre la Edad del Hierro.
Fuente: Science Direct