Descubren que los calamares fueron los depredadores dominantes del océano hace 100 millones de años
Un estudio japonés revela que los calamares se originaron y diversificaron rápidamente, superando a ammonites y peces en número y tamaño durante el Cretácico Superior
Autor - Aldo Venuta Rodríguez
5 min lectura
Un equipo de científicos de la Universidad de Hokkaido ha revolucionado nuestra visión de los océanos prehistóricos tras descubrir que los calamares, y no los ammonites ni los peces, fueron los verdaderos depredadores dominantes hace 100 millones de años. La investigación, publicada en la revista Science, se basa en una técnica pionera que permitió digitalizar rocas enteras y extraer fósiles de cefalópodos en formato 3D, descubriendo más de 1.000 picos fosilizados de calamares y cerca de 40 especies nuevas. Este avance tecnológico, además, representa una nueva era para la paleontología, ya que posibilita el estudio de criaturas marinas cuyo registro fósil suele ser extremadamente escaso debido a la fragilidad de sus cuerpos.
Hasta ahora, se pensaba que los ammonites, con sus resistentes conchas, eran los nadadores más exitosos de la era mesozoica. Sin embargo, los nuevos hallazgos demuestran que los calamares no solo coexistieron, sino que los superaron en número y tamaño en los mares del Cretácico Superior. Los fósiles fueron identificados a partir de las piezas bucales duras llamadas “picos”, que resisten el paso del tiempo y pueden fosilizarse incluso cuando el resto del cuerpo del calamar desaparece rápidamente tras la muerte. Esta evidencia desafía las reconstrucciones clásicas de las cadenas tróficas marinas, subrayando la importancia de los cefalópodos blandos en la dinámica ecológica prehistórica.
Los investigadores lograron reconstruir la diversidad y abundancia de calamares gracias a la digitalización completa de rocas cretácicas en Japón. Entre los más de mil restos de cefalópodos encontrados, 263 correspondían a calamares de unas 40 especies nunca antes descritas por la ciencia. Estos resultados sugieren que los calamares ya eran abundantes y diversos antes de la extinción masiva que marcó el fin de los dinosaurios hace 65 millones de años. La riqueza de especies halladas ofrece una ventana inédita a la complejidad de la vida marina de aquel periodo y al papel crucial de los calamares en el equilibrio de esos ecosistemas.
Uno de los aspectos más sorprendentes del estudio es el tamaño que alcanzaron algunos de estos calamares antiguos. Según el Dr. Shin Ikegami, autor principal del estudio, varios picos corresponden a animales tan grandes como los peces actuales e incluso superiores a muchos ammonites contemporáneos. Este dato indica que los calamares no solo eran abundantes, sino también formidables depredadores capaces de competir con otros grandes habitantes de los océanos mesozoicos. Se estima que su agilidad y capacidades depredadoras les permitieron cazar tanto pequeños peces como otros invertebrados, consolidándose como una fuerza dominante en el océano prehistórico.
El análisis permitió identificar la existencia de los dos grupos principales de calamares modernos —Myopsida (costeros) y Oegopsida (oceánicos)— ya presentes hace 100 millones de años. Hasta ahora, se creía que estos linajes solo prosperaron tras la extinción de los dinosaurios, pero la nueva evidencia demuestra que la diversificación explosiva de los calamares ocurrió mucho antes de ese evento, consolidándolos como pioneros de la vida marina moderna. La aparición temprana de estos grupos sugiere que los calamares modernos heredaron estrategias de supervivencia y adaptación de sus antepasados cretácicos.
El descubrimiento cambia radicalmente la interpretación de los ecosistemas marinos cretácicos. Si bien los ammonites siguen siendo un símbolo de los mares antiguos, los calamares eran los verdaderos reyes, ocupando los nichos de depredadores ágiles, inteligentes y de rápido crecimiento. Los científicos consideran que estos animales sentaron las bases evolutivas para los calamares y pulpos modernos, adaptados a una vida activa y depredadora en todos los océanos del planeta. Sus habilidades para el camuflaje, la caza coordinada y la comunicación visual pudieron tener su origen en estas antiguas especies, lo que ayuda a entender por qué los cefalópodos son considerados hoy entre los invertebrados más inteligentes.
La nueva técnica de escaneo tridimensional aplicada en este estudio permite analizar fósiles ocultos en el interior de las rocas, abriendo la puerta a futuros hallazgos sobre otros grupos marinos con registro fósil escaso. Los investigadores esperan que estas metodologías ayuden a comprender mejor la evolución de los cefalópodos y el surgimiento de estrategias de supervivencia que aún caracterizan a los calamares actuales. Además, la digitalización 3D facilita la colaboración internacional al permitir el análisis remoto de los especímenes y su comparación con otros yacimientos fósiles a nivel mundial.
En palabras del profesor Yasuhiro Iba, coautor del estudio, “estos resultados cambian todo lo que creíamos saber sobre los ecosistemas marinos antiguos. Los calamares fueron probablemente los primeros nadadores rápidos e inteligentes en dominar el océano, mucho antes de lo que imaginábamos”. Este trabajo redefine el papel de los cefalópodos en la historia de la vida marina y ofrece una nueva perspectiva sobre el origen de la biodiversidad en los océanos. El equipo confía en que estos hallazgos inspiren más investigaciones y ayuden a desvelar los misterios de los mares que existieron millones de años antes que el ser humano.
Fuente: Universidad de Hokkaido
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