A 600 metros de profundidad, en una mina de sal cercana a Carlsbad, Nuevo México, científicos hallaron algo que parecía imposible, microorganismos atrapados en diminutas burbujas de líquido dentro de un cristal de halita. El hallazgo fue publicado en el año 2000 y desde entonces sigue generando debate en la comunidad científica.
Se trata de Bacillus permians, una bacteria que habría permanecido en estado latente desde hace 250 millones de años, mucho antes de los dinosaurios. El equipo logró “revivirla” en laboratorio, demostrando que sus esporas seguían viables tras una escala temporal que supera cualquier referencia de supervivencia biológica conocida.
El secreto está en la capacidad de algunas bacterias de formar esporas, estructuras resistentes que suspenden casi toda actividad metabólica y las protegen frente a la deshidratación y la falta de nutrientes. Así, el microorganismo pudo resistir aislado del mundo exterior durante eras geológicas enteras.
No todos los expertos aceptan el hallazgo sin reservas. Algunos sugieren que la muestra pudo haberse contaminado con bacterias modernas durante el proceso de extracción. Sin embargo, si la datación es correcta, se trataría de la supervivencia más prolongada jamás registrada en un organismo vivo.
Más allá de la polémica, el caso de Bacillus permians redefine los límites de lo posible. Si una bacteria pudo sobrevivir encapsulada en sal durante cientos de millones de años, escenarios similares podrían darse en Marte, en lunas heladas como Europa o en cometas errantes, abriendo nuevas perspectivas en la búsqueda de vida extraterrestre.