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El Sahara crece más rápido de lo previsto: un 10% de expansión en apenas un siglo

El Sahara se ha expandido un 10% desde 1920 por factores naturales y cambio climático, con graves consecuencias para el Sahel y millones de personas

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Extensión de dunas de arena en un desierto bajo un cielo azul despejado, con texturas marcadas por el viento y un pequeño grupo de arbustos verdes en primer plano
Créditos: Pixabay

El mayor desierto cálido del mundo no deja de crecer. Con cerca de 9 millones de kilómetros cuadrados, el Sahara ha ampliado sus fronteras un 10% en el último siglo. La expansión equivale a sumar un territorio del tamaño de Francia y responde tanto al cambio climático causado por el ser humano como a ciclos naturales de largo plazo.

El hallazgo fue publicado por un equipo de la Universidad de Maryland en la revista Journal of Climate. Es el primer estudio que evalúa los cambios del Sahara a escala centenaria y confirma que el fenómeno no es puntual, sino estructural y con implicaciones profundas para África y el mundo.

El avance del desierto se concentra especialmente en sus fronteras norte y sur, donde la transición hacia regiones semiáridas se ha vuelto cada vez más extrema. Allí viven cientos de millones de personas que dependen directamente de la agricultura y el pastoreo.

Qué reveló el estudio científico sobre la expansión del Sahara

Los investigadores analizaron registros de precipitación entre 1920 y 2013 en toda África. Encontraron que la superficie promedio del Sahara aumentó en torno a un 10% en ese periodo. El dato más llamativo apareció en verano: durante esa estación, la expansión alcanzó casi el 16%.

La investigación demuestra que el Sahara no es un bloque estático, sino un sistema dinámico cuya frontera cambia en función de las estaciones. Sin embargo, el crecimiento acumulado durante casi un siglo revela una tendencia inequívoca hacia la desertificación.

Los autores del estudio destacan que el avance del Sahara no solo responde a una mayor sequía, sino también a transformaciones en los patrones atmosféricos a gran escala que alteran las lluvias en la región del Sahel.

Factores detrás del avance del desierto

Dos tercios de la expansión se explican por ciclos naturales, en particular la Oscilación Multidecadal Atlántica, un fenómeno que alterna fases cálidas y frías en el océano Atlántico cada 50 a 70 años. En sus fases frías, la AMO reduce las precipitaciones en África occidental y acelera la aridez.

El tercio restante está directamente vinculado al cambio climático generado por el ser humano. El aumento de gases de efecto invernadero intensifica la circulación de Hadley, que expande hacia el norte las zonas secas subtropicales y empuja la frontera del Sahara más allá de sus límites históricos.

El impacto devastador en el Sahel

La expansión del Sahara golpea con fuerza al Sahel, la franja semiárida que separa al desierto de las sabanas africanas. Allí viven cerca de 400 millones de personas cuya subsistencia depende de cultivos de subsistencia y del pastoreo.

En 2023, más de 10 millones de habitantes del Sahel estaban en inseguridad alimentaria grave, y casi un millón en situación de emergencia. En países como Burkina Faso y Malí, decenas de miles de personas enfrentaron directamente la amenaza del hambre.

La degradación del suelo, unida a conflictos armados y desplazamientos, ha generado una crisis humanitaria sin precedentes. Solo en el Sahel central hay más de 2,5 millones de desplazados internos, un aumento de veinte veces en apenas dos años, la mayoría mujeres y niños sin refugio adecuado.

Las proyecciones son sombrías: la región podría calentarse entre 2 y 4,3 °C adicionales de aquí a 2080. Níger pierde cada año más de 100.000 hectáreas cultivables por erosión y desertificación, una sangría que pone en riesgo la estabilidad social y económica de toda la zona.

Respuestas y soluciones en marcha

Para contener el avance del Sahara, África impulsa proyectos como la Gran Muralla Verde, una franja de restauración ecológica que busca regenerar tierras degradadas a lo largo de 8.000 kilómetros, desde Senegal hasta Yibuti. El plan incluye reforestación, recuperación de suelos y prácticas agrícolas sostenibles.

Sin embargo, el proyecto requiere una inversión de al menos 33.000 millones de dólares para 2030 y avanza con lentitud. Según la ONU, el éxito dependerá de un compromiso internacional real que garantice recursos financieros y tecnológicos.

Un problema que trasciende África

El Sahara es un caso extremo, pero no único. El avance de los desiertos subtropicales se repite en otras regiones del planeta y amenaza con reducir aún más las tierras cultivables. En un mundo con población creciente, esa pérdida puede tener consecuencias globales en la seguridad alimentaria.

El estudio sobre el Sahara no solo describe la expansión de un desierto, sino también un recordatorio de cómo el cambio climático y la variabilidad natural pueden reconfigurar territorios enteros y poner en jaque la vida de millones de personas.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto ha crecido el Sahara en el último siglo?

Según un estudio de la Universidad de Maryland, su superficie aumentó un 10% desde 1920, con un crecimiento estacional de hasta 16% en verano.

¿Por qué se está expandiendo el Sahara?

Por una combinación de factores: dos tercios vinculados a ciclos naturales como la Oscilación Multidecadal Atlántica y un tercio al cambio climático humano.

¿Cómo afecta la expansión del Sahara al Sahel?

Provoca pérdida de tierras cultivables, inseguridad alimentaria, desplazamientos masivos y agrava la crisis humanitaria en una región de 400 millones de habitantes.

¿Qué iniciativas existen para frenar la desertificación?

La principal es la Gran Muralla Verde, un proyecto de restauración ecológica impulsado por la Unión Africana, aunque requiere más financiamiento internacional.

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