En las profundidades del océano Pacífico, a más de 3.000 metros frente a California, investigadores han descubierto tres nuevas especies de peces caracol. El hallazgo demuestra que incluso en áreas estudiadas durante décadas, la vida marina sigue ofreciendo sorpresas.
Los ejemplares fueron localizados en la Estación M y en el Cañón de Monterey, dos puntos clave para la investigación de ecosistemas abisales. A esas profundidades, la presión es miles de veces superior a la atmosférica y la luz solar no llega, lo que convierte cada hallazgo en un reto para la ciencia.
Características de las especies halladas
Los protagonistas son el Careproctus colliculi, de color rosa y apodado “pez caracol abultado”; el Careproctus yanceyi, o “pez caracol oscuro”; y el Paraliparis em, conocido como “pez caracol liso”. Los tres pertenecen a la familia Liparidae, que se caracteriza por cuerpos gelatinosos y una ventosa ventral para adherirse al entorno, salvo en el caso del pez caracol liso.
El ADN y las características morfológicas confirmaron que se trata de especies inéditas. Los nombres rinden homenaje a científicos y lugares vinculados a su hallazgo: Paul Yancey, la Estación M y la textura rugosa de la piel de uno de los ejemplares.
Tecnología para explorar el abismo
Los peces fueron capturados con el sumergible Alvin, que descendió hasta los 4.100 metros, y con un vehículo operado a distancia que alcanzó los 3.270 metros en el Cañón de Monterey. Estas tecnologías permiten obtener muestras sin dañar a los animales en un entorno extremo.
Más allá de lo técnico, su aspecto llamó la atención de los científicos. El pez rosa fue descrito como “adorable” y hasta con una sonrisa, un contraste con el ambiente hostil en el que habita. Para los expertos, estas adaptaciones ayudan a entender cómo evoluciona la vida en condiciones de presión y oscuridad absolutas.
Los autores subrayan que cada descubrimiento en aguas abisales abre una ventana a procesos evolutivos únicos. Este hallazgo no solo amplía el catálogo de especies marinas, también recuerda que la mayor parte de los océanos sigue siendo un territorio desconocido.