El asteroide Apophis pasará a unos 32.000 kilómetros de la superficie terrestre el 13 de abril de 2029. Será una distancia menor que la de muchos satélites en órbita geoestacionaria, situados a unos 36.000 kilómetros de altitud.
La NASA descarta riesgo de impacto. Cuando Apophis fue descubierto en 2004, los primeros cálculos abrieron escenarios de posible choque en 2029, 2036 o 2068, pero las observaciones posteriores con telescopios ópticos y radares terrestres permitieron afinar su órbita. Con esos datos, la agencia considera que no impactará la Tierra durante al menos los próximos 100 años.
Un encuentro raro con un asteroide de gran tamaño
Apophis mide unos 340 metros de diámetro medio y su eje mayor alcanza al menos 450 metros. Las observaciones de radar sugieren que tiene una forma alargada, quizá con dos lóbulos, parecida a un cacahuete. Es un asteroide rocoso de tipo S, formado por silicatos y una mezcla de níquel y hierro metálicos.
El sobrevuelo será excepcional porque un objeto de este tamaño pasa tan cerca de la Tierra solo una vez cada miles de años, en promedio. Además, será visible desde tierra para observadores del hemisferio oriental si el tiempo lo permite, incluso sin telescopio ni binoculares.
La gravedad terrestre también modificará su trayectoria. Tras el acercamiento, la órbita de Apophis alrededor del Sol se hará ligeramente mayor y su periodo orbital aumentará. El asteroide pasará de completar una vuelta en poco menos de un año terrestre a hacerlo en algo más de un año.
El encuentro podría cambiar también su rotación. Apophis gira sobre su eje aproximadamente cada 31 horas y presenta un balanceo más lento de unas 264 horas. La atracción de la Tierra podría acelerar o frenar su giro, cambiar su orientación e incluso provocar pequeños deslizamientos de material en su superficie. Si ocurre, los científicos podrán usar esas señales para deducir mejor cómo es su interior.
NASA y ESA lo estudiarán de cerca
La NASA ya redirigió hacia Apophis la nave OSIRIS-REx, que trajo a la Tierra muestras del asteroide Bennu en 2023. Ahora la misión se llama OSIRIS-APEX y se encontrará con Apophis poco después del acercamiento de 2029 para estudiar su superficie y medir posibles cambios tras el paso junto a la Tierra.
La Agencia Espacial Europea también prepara la misión Ramses, que acompañará al asteroide durante el sobrevuelo. A la vez, observatorios de todo el mundo participarán en campañas coordinadas por la Red Internacional de Alerta de Asteroides para medir su trayectoria, su brillo, su forma y sus cambios de rotación.
Apophis es una reliquia del sistema solar primitivo, formada hace unos 4.600 millones de años. Probablemente nació en el cinturón principal de asteroides, entre Marte y Júpiter, antes de que la gravedad de los planetas modificara su órbita y lo acercara a la Tierra.
Por eso el paso de 2029 interesa tanto. No será una amenaza, sino una oportunidad muy rara para observar cómo responde un asteroide grande a la gravedad terrestre y para mejorar la vigilancia de objetos cercanos. Durante unas horas, Apophis será un laboratorio natural cruzando cerca de nuestro planeta.