El asteroide Apophis, de entre 340 y 375 metros de diámetro, pasará extremadamente cerca de la Tierra el 13 de abril de 2029. La distancia será de apenas 31.000 kilómetros, más próxima que muchos satélites geoestacionarios, lo que lo convierte en un evento astronómico sin precedentes.
Durante ese día, más de dos mil millones de personas en África, Europa y Asia podrán observar a Apophis a simple vista. Su brillo será comparable al de las estrellas de la Osa Mayor y se desplazará lentamente por el cielo nocturno, ofreciendo un espectáculo único en la historia moderna.
Aunque en su descubrimiento en 2004 se calculó un 2,7 % de probabilidad de impacto, las observaciones posteriores descartaron completamente esa posibilidad. Hoy la NASA asegura que no hay riesgo de colisión al menos durante los próximos cien años.
La cercanía de Apophis permitirá estudiar cómo la gravedad terrestre puede alterar la órbita y la rotación de un asteroide. El encuentro será tan cercano que transformará su trayectoria de la categoría Atón a la Apolo, además de producir tensiones internas que podrían liberar material superficial.
La NASA ha reasignado su sonda OSIRIS-REx, ahora renombrada OSIRIS-APEX, para acompañar a Apophis antes, durante y después del sobrevuelo. El objetivo es analizar de cerca los efectos gravitacionales, levantar polvo de su superficie y estudiar la composición de las rocas recién expuestas.
En paralelo, la Agencia Espacial Europea proyecta la misión RAMSES, que de recibir luz verde en 2025 se lanzará en 2028 y alcanzará al asteroide poco antes del acercamiento. La nave podría desplegar un cubesat para medir posibles ondas sísmicas en la superficie de Apophis.
Los científicos esperan que este sobrevuelo proporcione información inédita sobre la estructura interna de los asteroides. Hasta ahora, solo se han obtenido datos sísmicos de la Luna y Marte, por lo que Apophis podría abrir una nueva ventana en la exploración del sistema solar.
El evento también servirá como ensayo de defensa planetaria. Tras la misión DART, que en 2022 logró desviar la órbita del asteroide Dimorphos, Apophis se convierte en el escenario perfecto para probar nuevas técnicas de observación y preparación ante riesgos futuros.
El nombre de Apophis proviene de la mitología egipcia, donde una serpiente simbolizaba el caos y la oscuridad. Aunque el asteroide no representa una amenaza real, su paso cercano despierta ecos culturales y mediáticos que lo convierten en un fenómeno de interés global.
La noche del 13 de abril de 2029 no traerá destrucción, sino conocimiento. El paso de Apophis recordará que la ciencia es la herramienta más poderosa para transformar el miedo en oportunidad y que la cooperación internacional es clave para proteger a la Tierra de posibles amenazas cósmicas.