Estados Unidos y Reino Unido firmaron un Memorando de Entendimiento en el marco del Technology Prosperity Deal, con el objetivo de acelerar el desarrollo de tecnologías nucleares aplicadas al sector marítimo. La iniciativa busca establecer regulaciones conjuntas que faciliten la construcción de plantas flotantes y buques mercantes con propulsión nuclear.
El acuerdo representa un paso clave en los esfuerzos de ambos países por reducir las emisiones en el transporte marítimo, una de las industrias con mayor dependencia de combustibles fósiles. La energía nuclear se presenta como alternativa de bajas emisiones para garantizar suministro energético estable en puertos e instalaciones costeras.
La Nuclear Energy Maritime Organization (NEMO) valoró positivamente la alianza, destacando que la cooperación puede servir de referencia internacional. Según la entidad, la combinación de experiencia técnica, regulatoria e industrial de Washington y Londres permitirá avanzar hacia estándares unificados de seguridad y sostenibilidad.
El sector asegurador también expresó su respaldo. Mark Popplewell, director de NuclearRisk Insurers Ltd, señaló que la claridad regulatoria derivada de esta colaboración “reduce la incertidumbre y facilita que los aseguradores puedan dar cobertura a los primeros prototipos, con criterios unificados de evaluación de riesgos”.
El acuerdo prevé la participación de sociedades de clasificación, aseguradoras y centros de investigación, además de programas de formación para preparar a la futura mano de obra. Se busca garantizar que las nuevas tecnologías cuenten con personal capacitado y con la confianza del sector financiero y asegurador.
Para NEMO, la coordinación entre EE.UU. y Reino Unido puede marcar un precedente en la creación de un marco internacional. La organización se comprometió a brindar apoyo técnico en la elaboración de guías regulatorias y a promover la cooperación de distintos actores industriales.
Con este memorando bilateral, Washington y Londres pretenden posicionarse como líderes en la descarbonización del transporte marítimo. Si prospera, el modelo podría ser replicado en otros países y convertirse en la base de un sistema global para impulsar la energía nuclear como alternativa limpia en los océanos.