Argentina ha dado un paso decisivo en su estrategia energética. La estatal YPF anunció la creación de una nueva subsidiaria, YPF Nuclear, para liderar la minería de uranio en el país. La decisión responde a la creciente demanda mundial de energía y a la necesidad de diversificar la matriz más allá de los combustibles fósiles.
El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y el presidente de Nucleoeléctrica, Demian Reidel, participaron en la reunión en la Torre YPF de Buenos Aires. Allí se trazaron las primeras líneas del plan para explotar los yacimientos uraníferos de la provincia patagónica, que concentran más de 34.000 toneladas del mineral estratégico.
La provincia busca además recuperar el control sobre unas 25.000 hectáreas que hoy dependen de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Con ello pretende impulsar un polo de desarrollo asociado no solo a la extracción del mineral, sino también a la investigación y a la instalación de futuros reactores modulares.
Demian Reidel, impulsor del Plan Nuclear Argentino, explicó que el objetivo es ubicar a la energía atómica como un pilar estratégico del país. La propuesta contempla varias fases, primero, el desarrollo de reactores modulares; luego, la exportación de uranio; y finalmente, la atracción de empresas internacionales para instalar centros de datos que requieran grandes cantidades de energía estable.
En abril de 2025, Reidel ya había presentado públicamente este plan, resaltando que el auge de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías están disparando la demanda global de electricidad. Argentina quiere posicionarse como proveedor confiable de combustible nuclear en ese nuevo escenario.
La creación de YPF Nuclear representa también un cambio de rumbo para la petrolera estatal. Tras décadas centrada en hidrocarburos, la empresa busca diversificar sus negocios y entrar en un sector con gran potencial a futuro. La apuesta combina inversión estatal, colaboración con organismos como Invap y Conuar, y capital privado externo.
La estrategia genera expectativas en Chubut, donde el uranio podría convertirse en motor de desarrollo. Al mismo tiempo, abre interrogantes ambientales y políticos sobre la explotación de recursos sensibles y el futuro del modelo energético argentino en el marco de la transición global.
Argentina se coloca así en la carrera internacional por la energía nuclear. El uranio ya no es solo un recurso del subsuelo, es la llave de una estrategia nacional que aspira a transformar al país en jugador relevante en la seguridad energética global.