Ivanpah nació como un proyecto emblemático en 2010, cuando el Departamento de Energía de Estados Unidos, bajo la administración de Barack Obama, otorgó 1.600 millones de dólares en garantías federales. El objetivo era convertir al país en líder global en energía solar de concentración.
Con tres torres de 140 metros de altura y 173.500 heliostatos que reflejaban la luz solar hacia calderas centrales, la instalación fue inaugurada en 2014 en el desierto de Mojave, California. Su costo total superó los 2.200 millones de dólares y fue calificada como un “ejemplo brillante” del potencial renovable estadounidense.
Pese al entusiasmo inicial, los problemas operativos y la competencia de los paneles fotovoltaicos hicieron evidente que Ivanpah representaba más un experimento arriesgado que una solución viable a gran escala.
Historia y costos del megaproyecto
Desde su inicio, Ivanpah fue financiada por un consorcio en el que participaron Google y NRG Energy. El proyecto prometía abastecer de energía limpia a más de 140.000 hogares en California, pero nunca logró alcanzar la capacidad esperada.
La inversión de 2.200 millones de dólares se justificaba con contratos a largo plazo con Pacific Gas & Electric y Southern California Edison. Sin embargo, la rápida caída de precios de la energía fotovoltaica dejó obsoleta la tecnología de concentración solar antes incluso de alcanzar la madurez.
En enero de 2025, la Comisión de Servicios Públicos de California confirmó que dos de las tres unidades de Ivanpah cerrarán en 2026, trece años antes de lo previsto originalmente.
Las razones del fracaso tecnológico
La tecnología CSP (concentración solar) utilizaba espejos para calentar agua y generar vapor, un proceso más complejo y costoso que el de los paneles fotovoltaicos, que transforman la luz solar directamente en electricidad.
En sus primeros años, Ivanpah incluso necesitó quemar gas natural para mantener las torres en funcionamiento, lo que contradecía el espíritu de “energía limpia” con el que había sido concebida. En 2014 emitió más de 46.000 toneladas de CO₂.
Para 2020, las plantas de concentración solar eran cinco veces más caras que instalaciones fotovoltaicas de tamaño similar, lo que sentenció el futuro económico de Ivanpah.
El impacto en la vida silvestre y las lecciones futuras
Más allá de su ineficiencia económica, Ivanpah se convirtió en un problema ambiental. Estudios de la División de Vida Silvestre de California estimaron entre 3.500 y 6.000 muertes de aves por año, víctimas del calor extremo generado alrededor de las torres.
Los trabajadores apodaron a las aves incineradas “streamers”, por las estelas de humo que dejaban al arder en pleno vuelo. La instalación actuaba como una trampa para insectos que atraía aves, aumentando las colisiones fatales.
Las autoridades energéticas reconocen hoy que Ivanpah fue una lección costosa. El sitio podría ser reutilizado para paneles fotovoltaicos, tecnología que actualmente domina el mercado por ser más barata, flexible y menos dañina para la fauna.